Nueva Chicago sufrió uno de los golpes más duros de su historia reciente. El conjunto de Mataderos perdió 2-0 frente a Chacarita Juniors, en San Martín, y descendió a la Primera B Metropolitana después de 12 años. El resultado, además, le permitió al “Funebrero” asegurar su continuidad en la Primera Nacional, en una definición dramática por la permanencia.
Los goles de Maximiliano Meléndez y Nicolás Pantaleone sentenciaron un encuentro en el que Chicago prácticamente no ofreció respuestas. Pese a llegar a la última jornada dependiendo de sí mismo para conservar la categoría, el equipo visitante no consiguió generar una situación clara de gol y terminó pagando las consecuencias de una campaña que se desmoronó durante la segunda mitad del campeonato.
Chacarita, en cambio, completó una recuperación decisiva. El conjunto de San Martín ganó cuatro de sus últimos cinco partidos y consiguió los puntos necesarios para evitar el descenso.
Una crisis deportiva e institucional
El descenso de Nueva Chicago fue consecuencia de un pronunciado deterioro futbolístico. Después de un comienzo alentador en las primeras 10 fechas de la Zona B, el equipo apenas consiguió ocho de los últimos 42 puntos disponibles, producto de dos victorias, dos empates y 10 derrotas.
La inestabilidad también alcanzó al banco de suplentes. Luis García dejó su cargo, Germán Lanaro tuvo un breve ciclo y posteriormente regresó Gastón Lotito, aunque ninguno logró revertir definitivamente la situación.
En paralelo, el club atravesó dificultades institucionales. Rodolfo Block, elegido presidente a fines del año pasado, renunció en septiembre por problemas de salud, apenas nueve meses después de asumir.
Así, Chicago regresará a la Primera B Metropolitana, categoría que había abandonado hace 12 años con Pablo Guede como entrenador y “Gomito” Gómez como figura.
Por otra parte, Patronato empató 0-0 frente a Atlético de Rafaela y también consiguió asegurar su permanencia en la Primera Nacional.