Los hinchas de San Martín no esperaron a que amaneciera para festejar. Después del empate 0-0 ante Colegiales, que cerró la temporada del “Santo” en la Primera Nacional, muchos se quedaron en las inmediaciones de La Ciudadela para recibir el cumpleaños 117 del club, fundado el 2 de noviembre de 1909.
A la medianoche, el cielo sobre el estadio se iluminó. Desde las tribunas salieron fuegos artificiales que marcaron el comienzo del aniversario, en un show que el club había preparado con sonido, iluminación y la voz del estadio. Abajo, en la calle, la gente acompañó cada estallido con aplausos y gritos.
El festejo siguió entre la gente. Las bengalas se encendieron en medio de los hinchas, las banderas rojiblancas flamearon en las esquinas y las canciones de siempre se mezclaron con la música que sonó durante la madrugada. Fue una celebración para recordar que, más allá de los resultados, la pasión por el club sigue intacta.
Una semana de festejos
La madrugada fue apenas el comienzo de la “Semana Sanmartiniana 2026”, que presentó el vicepresidente Nicolás Nasrallah. Hoy, a las 11, habrá un homenaje en el mausoleo del fundador del club, en el Cementerio del Oeste. Al mediodía, los socios vitalicios serán homenajeados en la cantina, y desde las 17 se hará la Expo San Martín, con stands de las disciplinas, peñas, filiales y emprendedores.
Las actividades seguirán durante toda la semana. El viernes habrá una cena en la cantina, y el sábado se jugará la Copa Sanmartiniana de fútbol 5 y 7, en las ramas masculina y femenina. El domingo 8 se correrá la primera carrera de la historia del club: un 10K desde el complejo hasta el estadio, con un recorrido más corto que partirá desde el puente Amador Lucero.
Para el aniversario, el club también publicó en sus redes un emotivo video narrado por Ramiro Villa, encargado del Departamento de Investigación Histórica y Estadísticas, que repasa cómo nació la institución. “Esta historia no se escribió solo con victorias, sino con sacrificio, con orgullo y con generaciones que jamás dejaron de creer”, dice el relato. La madrugada en La Ciudadela fue la mejor muestra de eso.