13 años separan a dos versiones de Matías Orlando. La primera, la de aquel joven de 21 años que en 2013 levantó el trofeo del Regional del NOA con Huirapuca, cuando su carrera internacional apenas comenzaba a tomar forma. La segunda, la de un jugador experimentado que recorrió el mundo, vistió la camiseta de Los Pumas y regresó a Concepción para reencontrarse con sus raíces. El escenario es diferente, pero la ilusión permanece intacta: volver a ser campeón con el club que lo vio crecer. Y ahora, con Huirapuca clasificado a las semifinales, ese sueño vuelve a estar a dos partidos de distancia.
En la victoria por 50-33 sobre Los Tarcos, Orlando fue parte del XV titular y aportó un try en el segundo tiempo. Aunque el conjunto de Concepción ya tenía asegurada su clasificación, el encuentro representaba una oportunidad para ajustar detalles y fortalecer la confianza antes de enfrentar a Natación y Gimnasia, el equipo que lo derrotó en la final del Anual Tucumano.
“Contento. Teníamos un partido difícil contra Los Tarcos para seguir construyendo confianza para la semifinal. Por suerte, ya estábamos adentro, pero siempre es bueno jugar, seguir puliendo detalles y llegar con confianza”, explicó el exjugador de Jaguares y Newcastle Falcons.
La decisión de presentar una formación competitiva, pese a tener el boleto asegurado, también reflejó el compromiso del plantel. Orlando aseguró que, lejos de pensar en descansar después de una temporada extensa, sus compañeros querían aprovechar cada oportunidad para llegar de la mejor manera a las instancias eliminatorias.
“Sabíamos que Los Tarcos se jugaba un partido importante y nosotros también. Necesitábamos poner los jugadores que tenemos, porque tampoco somos muchos. Lo bueno es que nadie quería descansar, todos querían ser parte, a pesar de la temporada larga”, destacó. Además, valoró que Huirapuca tenga nuevamente a sus dos divisiones superiores compitiendo en instancias finales.
El regreso a una ilusión que conoce
La clasificación también tiene un componente emocional para Orlando. En 2013 integró el equipo que conquistó el Regional del NOA, una consagración que quedó marcada en la historia de Huirapuca. Ahora, después de haber recorrido distintos escenarios del rugby mundial, vuelve a perseguir el mismo objetivo, aunque desde un lugar diferente.
“Es muy lindo, emocionante poder compartir con los chicos. Me tocó hacerlo cuando era joven, a los 21 años, y hoy, 13 años después, estar de nuevo en esta situación está buenísimo”, reconoció.
Sin embargo, el entusiasmo no le impide dimensionar la dificultad del desafío. Huirapuca enfrentará a Natación y Gimnasia, campeón del Anual Tucumano y del Torneo del Interior B, que además lo derrotó en la definición del certamen provincial.
“Todavía queda. Hay que jugar una semifinal y son 80 minutos. Jugamos contra el mejor equipo del torneo, que viene de salir campeón en el Tucumano y en el Interior B. Tenemos un desafío enorme”, advirtió.
La posibilidad de volver a enfrentar a los “Blancos” también ofrece una oportunidad de revancha por aquella final perdida. No obstante, Orlando prefirió evitar que el encuentro quede reducido a una cuestión de cuentas pendientes.
“No sé si espina. Revancha, sí. Nosotros queremos ser competitivos y, obviamente, ganar títulos. A veces se puede, a veces no, pero estamos de nuevo ahí en la pelea”, sostuvo.
La experiencia y el aporte de los más jóvenes
A diferencia del jugador que fue campeón en 2013, Orlando regresa a estas instancias con una extensa trayectoria internacional. Sin embargo, cuando se le preguntó qué podía aportar su experiencia al plantel, eligió invertir los papeles y destacar lo que recibe de sus compañeros.
“Me aportan más los chicos a mí. La energía, las ganas que tienen. Físicamente están impecables, así que me hacen el trabajo un poquito más fácil”, afirmó.
También reconoció que intenta colaborar en determinadas decisiones dentro de la cancha, aunque sin asumir un protagonismo excluyente. “Por ahí puedo guiarlos desde la experiencia, en algunas tomas de decisiones, pero tenemos jugadores que lo hacen muy bien. Yo acompaño”, remarcó.
Finalmente, Orlando reconoció que Huirapuca atravesó algunos altibajos durante la temporada y consideró que Natación mostró mayor regularidad. Sin embargo, confía en las posibilidades del conjunto de Concepción.
“Nos sentimos bien, estamos contentos y sabemos que, si llevamos a la cancha lo que somos como equipo, podemos pelearle a cualquiera”, aseguró.
Trece años después de aquella consagración, Orlando vuelve a estar a dos victorias de levantar el trofeo con Huirapuca. Ya no es aquel joven de 21 años que comenzaba a descubrir el rugby de alto nivel. Ahora tiene detrás una carrera internacional y la oportunidad de escribir otro capítulo de su historia con el club de Concepción.