Durante décadas, los postes de cemento y las barandas de hierro formaron parte del paisaje del Hipódromo de Tucumán. Estaban allí, al costado de la pista, como testigos silenciosos de miles de carreras, grandes triunfos y también de episodios que dejaron una huella dolorosa en la memoria del turf. Ahora, ese escenario comienza a cambiar. Y no se trata solamente de una renovación de infraestructura: se trata de una transformación que tiene como prioridad la seguridad de los jockeys y de los caballos.
Una carrera para sacarse las espinas del “Batalla”El circo hípico de avenida Irineo Leguisamo puso en marcha una obra que, por su importancia y trascendencia, ya es considerada como una de las más significativas de las últimas décadas. Los tradicionales postes de cemento y las vallas de hierro están siendo reemplazados progresivamente por estructuras de PVC, un material plástico y flexible que ofrece mejores condiciones de seguridad ante eventuales accidentes en pista.
La novedad más importante de esta etapa no aparece en el programa de carreras ni en la nómina de participantes. Está a un costado del recorrido, allí donde muchas veces se concentra el peligro cuando un caballo pierde la línea de carrera o un jockey termina en el suelo. Es precisamente en ese sector donde el hipódromo decidió dar un paso que durante muchos años fue reclamado por quienes conocen de cerca los riesgos de la actividad.
Los trabajos comenzaron en los últimos 450 metros del circuito, el tramo decisivo de cada competencia, y continuarán paulatinamente hasta completar la totalidad de la pista. La primera etapa quedó terminada esta semana y tendrá su estreno oficial durante la jornada interprovincial de este sábado, cuyo cotejo principal será el clásico “Ministerio del Interior de la Provincia de Tucumán”, sobre 1.800 metros.
La diferencia entre las antiguas estructuras y las nuevas no es solamente estética. Mientras que el cemento y el hierro constituyen superficies rígidas que pueden agravar las consecuencias de un impacto, el PVC tiene la capacidad de ceder ante un golpe. Esa flexibilidad permite amortiguar el contacto y reducir la gravedad de las lesiones cuando un ejemplar se desvía hacia el borde de la pista o se produce una rodada.
El hipódromo tucumano se prepara para un cierre de mes a toda orquestaEn una actividad donde los caballos alcanzan grandes velocidades y los jockeys compiten a centímetros de sus rivales, cada detalle puede resultar determinante. Por eso, la renovación excede largamente una cuestión de modernización. Es una inversión en prevención y en mejores condiciones para desarrollar el espectáculo hípico.
“Sin lugar a dudas que esta es la obra más importante de los últimos 30 años en el hipódromo. Es algo maravilloso, algo que creíamos que nunca se iba a poder realizar. Todos los que formamos parte de la familia del turf, entrenadores, jockeys, peones, vareadores y propietarios, estamos muy contentos. Es un avance impresionante el que se está consiguiendo”, expresó el entrenador Marcelo Suárez.
El “Chelo” conoce bien las historias que hay detrás de una decisión de estas características. Durante años fue testigo de accidentes que dejaron consecuencias irreparables y que alimentaron un reclamo sostenido dentro de la actividad.
“Los que llevamos varios años en esta actividad vimos muchos accidentes de ejemplares que se llevaron por delante las empalizadas y que terminaron de la peor manera. Esto brinda seguridad y confianza”, agregó.
La opinión de los protagonistas permite dimensionar el verdadero alcance de la iniciativa. No es una modificación que se valore únicamente por el aspecto que tendrá la pista, sino por la tranquilidad que puede generar en quienes cada semana exponen su integridad física y la de sus caballos. “Era una deuda que teníamos con los jockeys, entrenadores y propietarios. Hoy la pista ofrece otra tranquilidad. Lo que antes nos hacía temer ante una eventual rodada, ahora está mucho más contenido”, contó Walter Díaz, intendente del hipódromo tucumano.
Díaz también destacó que la mejora puede tener consecuencias positivas para el crecimiento de la actividad. “Esto hará que crezca la confianza de los propietarios para traer sus caballos a Tucumán”, sostuvo.
La mirada de los jockeys, protagonistas directos de cada carrera, también refleja la importancia del cambio. Matías Rodríguez, de 24 años, valoró la decisión y la ubicó entre las mejoras más relevantes que se concretaron en el escenario tucumano. “Se hicieron muchas cosas importantes en los últimos años en el hipódromo y por algo es el mejor del interior del país, pero no tengo ninguna duda de que esta es la mejor por lejos. Con la incorporación de las barandas de PVC están cuidando la salud de los caballos y de los jockeys. Ahora sí pasamos a estar a la misma altura de los hipódromos de Palermo y de San Isidro. Estoy agradecido con todas las autoridades del hipódromo. Le están dando un empuje impresionante”, afirmó.
La referencia a los principales escenarios del turf argentino no es un detalle menor. La incorporación de este tipo de estructuras representa una actualización de los estándares de seguridad y acompaña una tendencia presente en hipódromos de primer nivel mundial.
Un jockey campeón de Brasil quedó sorprendido con el Hipódromo de TucumánLa obra continuará hasta alcanzar todos los sectores del circuito. Será un proceso paulatino, pero con un objetivo definido: dejar atrás estructuras que durante años formaron parte de la identidad física de la pista para dar lugar a un sistema que prioriza la protección de sus protagonistas.
Este sábado, cuando los caballos vuelvan a salir a competir y el público ocupe nuevamente las tribunas, los nuevos elementos tendrán su primera prueba en una jornada oficial. Para muchos será apenas un cambio en el paisaje. Para quienes conocen las historias que guarda cada metro de la pista, significará mucho más.
Porque en el turf los grandes acontecimientos suelen medirse por los triunfos, los tiempos y los nombres que quedan grabados en la historia. Esta vez, sin embargo, el avance más importante no tendrá un caballo ganador ni un jockey levantando los brazos. Tendrá algo mucho más valioso: una pista que empieza a ofrecer mayores garantías para que todos puedan volver sanos a casa.