Diego Armando Maradona no solo dejó goles inolvidables. En el día en que hubiera cumplido 66 años, también vuelven sus palabras, esas que lo mostraron tal cual era, con su genio y con sus contradicciones.
Uno de los momentos más recordados llegó en 2005, en “La Noche del 10”, el programa que condujo en televisión. Allí, Maradona se hizo una entrevista a sí mismo y, hablándose como “Diego”, repasó su vida sin filtros.
En esa charla aparecieron sus arrepentimientos. “Nos arrepentimos de no haber disfrutado el crecimiento de las nenas”, admitió, al hablar de sus hijas, Dalma y Gianinna, y de los años en los que la cocaína lo alejó de su familia.
El fútbol, su gran amor
En la misma autoentrevista, el “Diez” le agradeció al deporte que le cambió la vida. “Gracias por haber jugado al fútbol, porque es el deporte que me dio más alegría, más libertades”, dijo.
Esa relación con la pelota quedó resumida en una de sus frases más famosas, en su partido despedida en la Bombonera, en 2001. “Yo me equivoqué y pagué, pero la pelota no se mancha”, lanzó ante un estadio repleto.
Antes, en México 1986, había dejado otra frase para la historia. Después del partido ante Inglaterra, explicó que su primer gol había sido “un poco con la cabeza de Maradona y otro poco con la mano de Dios”. Cuarenta años después, esas palabras siguen tan vivas como su leyenda.