El nacimiento y la evolución favorable de Alfredito, una cría macho de elefante marino del sur (Mirounga leonina) en la playa de La Perla frente al Instituto Saturnino Unzué, revolucionó la costa de Mar del Plata.
Más de 40 pingüinos que vivían en el ex Aquarium de Mar del Plata ya tienen nuevo hogar en Río NegroEl evento es considerado inusual y prácticamente inédito en el sector costero urbano de la ciudad desde la década de 1990. La situación moviliza a científicos, guardaparques y autoridades locales en un monitoreo permanente para garantizar su desarrollo.
El cachorro logró superar con éxito las primeras 72 horas de vida, la ventana biológica más vulnerable donde ocurre cerca del 80% de la mortalidad en la especie por fallas en el inicio de la amamantación.
Identificado como macho a través de fotografías tomadas a distancia de su zona ventral, el ejemplar fue bautizado como Alfredito en homenaje a Alfredo Rodríguez, titular de Defensa Civil local, mientras que su madre fue nombrada Perla por el equipo técnico.
Durante esta etapa de lactancia, que se extiende entre tres y cuatro semanas, la cría experimenta una transformación acelerada gracias al alto valor calórico de la leche materna, rica en grasas. Esto le permite aumentar entre tres y cinco kilos diarios, un incremento que los investigadores comprueban visualmente por la progresiva pérdida de definición en la zona de su cuello.
Mientras tanto, la hembra atraviesa un ayuno total de hasta 30 días sin alimentarse ni ingresar al agua para nutrir a su hijo.
Las reglas para evitar un abandono temprano de Alfredito y Perla
Para proteger la tranquilidad de la colonia temporaria, el Ente Municipal de Servicios Urbanos (EMSUR) y Defensa Civil instalaron un perímetro de seguridad de aproximadamente 20 metros alrededor de la madre y la cría.
El comité de custodia cuenta con el trabajo conjunto del Museo Municipal de Ciencias Naturales Lorenzo Scaglia, la Secretaría de Ambiente provincial y el asesoramiento científico del Grupo de Investigación de Mamíferos Marinos de la Universidad Nacional de Mar del Plata y el CONICET.
Las autoridades enfatizaron una serie de restricciones estrictas para los vecinos y turistas que se acercan a la costa. Solicitaron no tocar ni alimentar a los animales, no intentar devolverlos al agua, evitar la emisión de ruidos molestos como silbatos, bocinas o música, y no encender fuego en las inmediaciones. Además, se remarcó la prohibición de circular con mascotas sueltas en la zona.
El riesgo principal identificado por los expertos es la presencia de perros o las perturbaciones humanas. Si la hembra se siente amenazada o estresada por factores externos, existe el peligro de que regrese intempestivamente al mar y abandone de forma prematura a la cría, lo que comprometería de manera irreparable la supervivencia de Alfredito.
Un hito en la costa bonaerense
Los especialistas observaron avances constantes en la maduración motriz del cachorro. Alfredito realiza desplazamientos coordinados por la arena, realiza breves ingresos al mar y mantiene una comunicación activa con su madre mediante vocalizaciones que guían su aprendizaje.
Mientras la hembra permanece cerca, en la franja costera entre La Perla y la avenida Constitución, la cría combina sus ejercicios con prolongados períodos de descanso.
La etapa más compleja ocurrirá con el destete. Una vez cumplido el período de amamantamiento, la madre regresará al océano para alimentarse y no volverá a la playa. En ese momento, comenzará una fase de independencia en la que Alfredito permanecerá solo en la arena durante unos 15 días.
Durante esas dos semanas en solitario, la bióloga Natalia Martino precisó que la cría deberá atravesar su primera muda de pelaje y recurrir exclusivamente a las reservas de grasa acumuladas para aprender a nadar entre las olas y cazar por sus propios medios.
Sorpresa en Punta Mogotes: ¿qué es la “isla” que apareció frente a las playas de Mar del Plata?En la Argentina, las colonias reproductivas continentales de esta especie se ubican habitualmente en Península Valdés, por lo que este nacimiento en Mar del Plata representa un fenómeno ecológico de enorme valor científico y de conservación.