Franco Colapinto había encontrado una manera de avanzar en una carrera que, desde antes de la largada, se presentaba cuesta arriba. Partió desde el penúltimo lugar por una penalización, apostó por una estrategia diferente y consiguió escalar hasta la 14ª posición. Pero lo que parecía una oportunidad para recuperar terreno terminó en otro abandono. En la vuelta 37 del Gran Premio de Estados Unidos, Alpine le ordenó detenerse. El argentino sumó así su tercer retiro en cuatro carreras y volvió a quedarse sin la posibilidad de completar una competencia.

El balance de Austin deja dos cuestiones para analizar. La primera es que Colapinto consiguió mostrar algunos momentos de ritmo competitivo, aunque sin la velocidad suficiente para superar a sus rivales en pista. La segunda, más preocupante, es la dificultad para transformar esos pasajes en resultados. Entre errores, incidentes, penalizaciones y problemas en el auto, la continuidad se convirtió en uno de los principales desafíos de este tramo de la temporada.

Esta vez, el argentino había decidido comenzar con neumáticos duros para extender su primera etapa y buscar una alternativa frente a quienes largaron con compuestos más blandos. La apuesta tenía lógica considerando su posición de salida, pero el desarrollo de la carrera terminó condicionándola. Colapinto quedó atrapado detrás de los Williams y sufrió las consecuencias de circular con aire sucio, especialmente en las curvas rápidas del Circuito de las Américas.

El golpe definitivo llegó en la vuelta 27, cuando protagonizó un contacto con Arvid Lindblad. El Alpine sufrió daños importantes en su lateral derecho y perdió carga aerodinámica. A partir de entonces, el rendimiento cayó considerablemente. El cambio a neumáticos blandos tampoco permitió revertir la situación y, después de una nueva visita a boxes, llegó el abandono.

“Tres abandonos en cuatro carreras. Hay que cortar esta racha. Está siendo duro”, reconoció Colapinto, que había terminado 13° en Bahréin, pero no pudo completar las competencias de Azerbaiyán, Singapur y Estados Unidos.

La comparación con su compañero tampoco pasó inadvertida. Pierre Gasly consiguió terminar décimo y rescatar un punto para Alpine. Aunque ambos atravesaron circunstancias diferentes, el resultado volvió a dejar al argentino sin recompensa en un fin de semana en el que necesitaba recuperar confianza. México aparece ahora como una oportunidad inmediata para cambiar esa tendencia.

Consagración anticipada

Mientras Colapinto intentaba sobrevivir en el fondo del clasificador, Andrea Kimi Antonelli construía otra carrera. El italiano de Mercedes largó desde la pole position, impuso su ritmo desde los primeros metros y administró una ventaja que sus perseguidores nunca consiguieron neutralizar.

Su novena victoria de la temporada llegó con una diferencia de 13,078 segundos sobre Charles Leclerc y 17,485 sobre Max Verstappen. Los números reflejan una superioridad que fue más allá de la velocidad del Mercedes: Antonelli también resolvió con precisión la estrategia de una sola parada y evitó cometer errores en un circuito que presentó dificultades por sus pronunciados baches.

“Fue una ejecución perfecta, desde la estrategia hasta hacer que la parada única funcionara”, destacó el italiano después de cruzar la meta.

La carrera, sin embargo, tuvo su mayor atractivo detrás del líder. Verstappen intentó sostener el segundo puesto, pero Ferrari mostró un ritmo especialmente competitivo en la segunda mitad. Leclerc aprovechó el rendimiento de los neumáticos duros para superar al neerlandés y quedarse con el segundo escalón del podio. Hamilton también protagonizó una recuperación importante: dejó atrás a Lando Norris y terminó cuarto.

Ese resultado, sumado al octavo puesto de George Russell, impidió que Antonelli festejara anticipadamente el campeonato. El italiano necesitaba que Hamilton quedara fuera de los cuatro primeros y que su compañero de Mercedes terminara noveno o peor.

La consagración, de todos modos, quedó al alcance de su mano. Con 20 años, Antonelli podría superar el récord de Sebastian Vettel, que ganó su primer Mundial en 2010 a los 23. En México le alcanzará con finalizar entre los nueve primeros para asegurarse el título sin depender de otros resultados.

Austin dejó así dos realidades completamente diferentes. Antonelli volvió a demostrar que puede combinar velocidad, estrategia y regularidad para acercarse a una conquista histórica. Colapinto, en cambio, se marchó con la necesidad de reconstruir un fin de semana competitivo. La próxima carrera los encontrará con objetivos distintos: uno buscará cerrar el campeonato; el otro, recuperar la continuidad que todavía no consigue sostener.