El presidente Milei ha degradado, una vez más, la investidura presidencial.
Esta vez se ha puesto de manifiesto en la visita de carácter no oficial que el presidente realizó a España, un país sensiblemente unido al nuestro por razones históricas y culturales.
Al dirigir los insultos a la investidura del presidente del país al que visita, aun por fuera del protocolo oficial, nos está degradando a los ciudadanos argentinos, ya que es el presidente de todos nosotros, independientemente de las posturas políticas de cada uno.
En esta ocasión, además, los insultos se hicieron extensivos no sólo a la figura del presidente español sino también a los periodistas de los medios de ese país.
O el Presidente Milei desconoce el rango institucional de su investidura o se representa a sí mismo cuando viaja al exterior. Es la pregunta que nos hacemos los ciudadanos argentinos.
De este modo, quienes sostenemos lazos culturales, ciudadanos y familiares con España nos sentimos doblemente afectados pues debemos pedir disculpas ante nuestros colegas, amigos y familiares ante el comportamiento impropio de quien así nos representa.
España es un país cuya monarquía constitucional es un ejemplo de tolerancia y respeto por las distintas alternancias políticas que lo gobiernan así como por las investiduras de los países hispanoamericanos con los que sostienen lazos de cooperación internacional.
Es de público conocimiento los premios y distinciones de envergadura que España concede y ha concedido a escritores, científicos, artistas e investigadores de Hispanoamérica y la Argentina ha ocupado y ocupa, en este sentido, un lugar preponderante. La clase política o dirigente así como los ciudadanos tenemos que hacerle saber al presidente que la investidura no es personal sino institucional y representativa de todos nosotros: los representados.