“Hoy un periodista debe creer firmemente que su tarea es vital para la democracia, porque enfrenta grandes adversidades”. La reflexión de Marc Lacey, director editorial de The New York Times, sintetizó uno de los ejes de su conversación con Martha Ramos, directora de la Organización de Editores Mexicanos, durante la Asamblea General de la Sociedad Interamericana de Prensa en Bogotá.
Lacey describió las diferencias entre las dos presidencias de Donald Trump. A su juicio, durante el primer mandato una parte importante del entorno presidencial estaba integrada por figuras moderadas que ejercían cierta contención sobre las decisiones del mandatario. Esa característica, sostuvo, está ausente en la actual administración.
Consultado sobre las elecciones legislativas de medio término en Estados Unidos, evitó anticipar resultados. “No estoy en el negocio de la predicción”, aclaró. Sin embargo, repasó las tendencias que muestran las encuestas: posibilidades importantes de que los demócratas recuperen la mayoría en la Cámara de Representantes y una disputa más incierta por el control del Senado.
Un cambio en la composición del Congreso, explicó, no significaría necesariamente el final de la agenda de Trump, aunque podría limitar su capacidad de acción. Entre las consecuencias posibles mencionó una mayor dificultad para continuar financiando la guerra en Irán.
Cubrir a Trump
Martha Ramos le preguntó cómo responde The New York Times a los ataques del presidente estadounidense. “Creemos que los ataques son inconstitucionales”, afirmó Lacey, quien reivindicó la tradición de equilibrio entre los poderes del Estado en Estados Unidos. “Estamos orgullosos del equilibrio histórico de poderes en nuestro país. La independencia judicial es una clave del sistema que está siendo severamente desafiada”.
Frente a esas presiones, consideró fundamental la cooperación entre los distintos actores de la industria periodística. Los desafíos, recordó, se presentan en varios frentes, desde las restricciones y los ataques políticos hasta los conflictos con las grandes compañías tecnológicas. Como ejemplo de estos últimos mencionó la demanda de The New York Times contra OpenAI por el uso de sus contenidos sin una compensación económica.
Lacey describió también las dificultades que encuentran los periodistas cuando cubren las actividades del presidente. En sus recorridas por estados donde los republicanos enfrentan perspectivas electorales complicadas, Trump suele acusar a la prensa de difundir noticias falsas y la califica como “enemiga del pueblo”.
Esas expresiones tienen consecuencias concretas para quienes realizan las coberturas. Según Lacey, muchos reporteros reciben insultos que reproducen las mismas frases utilizadas por el presidente. Frente a esas agresiones, explicó, suelen responder: “Estamos aquí para escuchar su opinión”.
Explicar cómo hacemos periodismo
Lacey planteó también la necesidad de acercar el trabajo de las redacciones a sus audiencias. “Es muy importante mostrar el detrás de escena del periodismo porque poca gente sabe cómo funciona el oficio”, sostuvo.
La afirmación introduce un desafío que va más allá de la coyuntura política estadounidense. En un ecosistema informativo atravesado por las redes sociales, la desinformación y la inteligencia artificial, explicar cómo se obtiene una noticia, cómo se verifican los datos y qué criterios orientan las decisiones editoriales puede contribuir a fortalecer la confianza pública.
La conversación dejó así dos cuestiones estrechamente relacionadas: la necesidad de defender la independencia de los periodistas frente al poder y la responsabilidad de demostrar a los ciudadanos por qué ese trabajo sigue siendo indispensable para la democracia.