A las 22 de hoy, Andrés Calamaro vuelve al Palacio de los Deportes (parque 9 de Julio, San Miguel de Tucumán), en el marco de su espectáculo “Como Cantor”, la gira con la que repasa las canciones más emblemáticas de su carrera.
Según la presentación del tour nacional, el músico lo concibe como una suerte de ritual y un cumplimiento del destino. Será la única presentación en el norte argentino dentro de esta gira. El sitio de venta All Access anuncia que las entradas están agotadas. Su última visita a la provincia había sido en abril de 2025, cuando más de 5.000 personas colmaron el mismo recinto tras casi seis años de ausencia.
La visita coincide con un aniversario. En octubre de 2000, hace ya 26 años, Calamaro publicó el monumental “El Salmón”: cinco discos, 103 canciones y cerca de cinco horas de música. Venía de “Alta suciedad” (1997), el segundo disco más vendido de la historia del rock argentino y el trabajo con el que por primera vez disfrutó del éxito como solista, y de “Honestidad brutal” (1999), un álbum doble de 37 canciones. Una parte de la crítica advirtió en aquel álbum una cosecha irregular, que necesitaba un filtro, aunque la revista española Rockdelux lo eligió el mejor de 1999. Con “El Salmón” llevó esa lógica del exceso hasta el límite.
Andrés Calamaro en el Palacio de los Deportes: confirmaron el precio de la entrada generalEn abril de 2025, en diálogo con LA GACETA, Calamaro habló de “Honestidad brutal”, que cumplía 25 años y daba nombre a la gira “Agenda 1999”. “Tampoco soy alguien que se instale en el pasado para celebrar la nostalgia, desconozco los aniversarios de los discos, no me recreo en recuerdos ni extraño épocas anteriores. Lo hicimos en una búsqueda atrevida de la intensidad, fue intento, divertido y valiente”, sostuvo.
Había anticipado su ambición de concretar algo memorable como “El Salmón” unos meses antes de editarlo. “Quiero hacer un disco del cual se hable en 50 años”, había dicho. Las sesiones empezaron en diciembre de 1999, después de un show en Córdoba, y se extendieron por unos cinco meses entre el departamento del artista en Recoleta y un apart hotel cercano a la plaza San Martín. El estudio improvisado era un cuarto en un entrepiso, conocido como “Deep Camboya”.
Video: antes del duelo con Cabo Verde por los 16avos del Mundial, Andrés Calamaro visitó a la Selección argentinaDe las 103 canciones, unas 80 eran inéditas, calculó Marcelo Scornik, coautor del tema que da título al disco. Calamaro viajó a España y, a su regreso, trajo el prototipo: cinco discos en una caja de cartón armada a mano.
Se habló del proyecto, aunque no siempre con elogios. Según Página/12, que repasó la recepción del álbum en 2011, las críticas le reprochaban su fertilidad creativa sin filtro, y el disco cerraba con un tema llamado “Este es el final de mi carrera”. A modo de manto de piedad, el mismo diario planteó que “El Salmón” y “Honestidad brutal” habían sido medidos con la vara estética y comercial de “Alta suciedad”, y que por eso fueron juzgados injustamente. Y señaló que la edición completa terminó convirtiéndose en una rareza de culto.
Se entrenó con Manny Pacquiao, cenó con Calamaro, conoció a Gallardo y hoy dirige una distribuidora en FamailláLa revista española Rockdelux, en su reseña, adoptó un tono ambivalente. Para la publicación, Calamaro quiso demostrar que 100 días de grabación pueden dar para un centenar de canciones notables, buenas, malas y horrorosas. Aun así, destacó que firmó al menos dos decenas de temas para retener en la memoria.
Después de “El Salmón”, tardó cuatro años en publicar un nuevo álbum de estudio: fue “El Cantante”, lanzado en 2004. Y volvió sobre aquel disco en 2011 con “Salmonalipsis Now”, un álbum doble de 54 canciones, cinco de ellas inéditas. Ese año dialogó con Página/12 sobre la obra. “Creo que el objetivo de un disco como ‘Salmonalipsis’ es mostrar que, 10 años más tarde, todavía es tarde, y El Salmón cada día canta mejor”, afirmó.
Sobrenombre
Aun con las críticas, el álbum le dejó un legado que persiste: el apodo de “Salmón”, con el que se lo conoce hasta hoy. Lleva el nombre de la canción que da título al disco, escrita junto a Scornik, y que fue su corte de difusión. Su letra habla de aquel que mantiene siempre el mismo rumbo, el más difícil, el de nadar a contracorriente.
Andrés Calamaro abandonó su recital luego de ser abucheado por apoyar las corridas de torosLa vigencia de ese tema excedió al propio compositor. En 2006, Carlos Indio Solari, fallecido recientemente, grabó su versión para “Escúchame entre el ruido”, el homenaje a los 40 años del rock nacional producido por Lito Vitale, una recopilación en dos volúmenes con 27 canciones. Según “La Nación”, fue la primera vez que el cantante editaba una canción que no era suya. Vitale contó que, cuando le propuso participar, Solari fue directo. “Yo quiero cantar a Calamaro”, le respondió. Dos años después, en diciembre de 2008, Solari lo invitó a su recital en el Estadio Único de La Plata, y los dos cantaron juntos “El Salmón”.
El tema sigue vivo en sus recitales. Entre otros, integró el repertorio de aquella noche tucumana de abril de 2025, y según las crónicas de sus shows en Buenos Aires también suena en “Como Cantor”. Perfil lo ubicó entre los clásicos coreados hacia el final de un show de más de dos horas, que ofrece con una banda de siete músicos (se presume que vendrán todos a Tucumán).
Calamaro llenó el Palacio de los Deportes con himnos y verdadesEn “El Salmón”, además, convivían rock, tangos y folclore. Entre las 103 canciones figura una versión de “Los ejes de mi carreta”, de Atahualpa Yupanqui. Esa veta reaparecería en 2004, cuando en “El Cantante” grabó “Alfonsina y el mar”, la zamba de Félix Luna y Ariel Ramírez que Mercedes Sosa había registrado en 1969.
En 2021, cuando lanzó “Dios los cría”, conversó con Télam sobre el repertorio ajeno que suele cantar. “Para mí, cantar Chico Novarro, Sandro o Leonardo Favio siempre es un placer y hay que cantarlos bien, pero reconozco la imbatible categoría de los creadores de tango y folclore como algo inalcanzable”, confesó. Y en aquella entrevista, al ser consultado por el lugar de los músicos populares, remitió a lo dicho por Yupanqui en “El destino del canto”.
La Negra
Mercedes Sosa murió el 4 de octubre de 2009. Ocho días después, Calamaro publicó en su sitio un texto titulado “Mercedes en silencio”. Allí explicó que necesitó tiempo para reflexionar sobre su ausencia.
Así se vivió el recital de Calamaro en Tucumán: emoción, rock y generaciones unidas“Nuestro tesoro argentino, la artista que llevó nuestra raíz más lejos, con ideologías, en convivencia con otros paralelos de la música popular de todo el mundo, la que rediseñó el folklore con pura sensibilidad y diamantes interpretativos”, la definió.
Y cerró su despedida con una frase. “Me cuesta despedir a un ángel que amamos profundamente”, escribió.