Marcelo Polino sorprendió al contar cómo es su vida puertas adentro y cuáles son las condiciones que necesita para sentirse cómodo en su hogar. En una entrevista con Martín Cirio, el periodista y conductor habló de su obsesión por el orden, su necesidad de estar solo y las particulares medidas que toma para evitar el ruido y la luz cuando se aloja en hoteles cerca del mar.

“Mi casa es como un quirófano, siempre está ordenada”, resumió el conductor al describir el lugar que considera su refugio después de largas jornadas de exposición pública. Lejos de las cámaras, aseguró que prefiere el silencio, la tranquilidad y la ausencia de visitas.

La conversación también dio lugar a una confesión mucho más personal: Polino recordó las dificultades que atravesó cuando llegó a Buenos Aires y el período en el que tuvo que dormir en una plaza. Una experiencia que, según explicó, marcó su relación con la vivienda propia y la seguridad que representa tener un techo.

La casa de Marcelo Polino: orden absoluto y pocas visitas

Acostumbrado a trabajar frente a las cámaras y a mantener una intensa actividad en los medios, Polino contó que su comportamiento cambia cuando termina su jornada laboral. En su casa busca desconectarse de ese ritmo y no necesita compañía para disfrutar de su tiempo libre.

“Yo no podría meter a nadie dentro de mi casa”, explicó durante la charla con Martín Cirio. Según relató, allí puede dejar de lado el personaje que construye en televisión y recuperar la tranquilidad.

El conductor describió su vivienda como un espacio extremadamente ordenado, donde las visitas no forman parte de la rutina. Para él, la soledad no representa un problema, sino una forma de descansar después de pasar gran parte del día rodeado de gente.

Incluso bromeó sobre su personalidad fuera del trabajo y reconoció que puede resultar poco entretenido para sus amigos. “Yo soy el peor plan para mis amigos. Yo soy el aburrido del grupo”, dijo entre risas.

Por qué Marcelo Polino evita la playa y el ruido del mar

Otra de las revelaciones que llamó la atención estuvo relacionada con sus preferencias durante las vacaciones. A diferencia de quienes buscan descansar frente al mar, Polino reconoció que el sonido de las olas le genera nerviosismo y que necesita aislarse del entorno para dormir.

“A mí me pone muy nervioso el ruido del mar”, confesó. Por eso, cuando se hospeda en hoteles frente a la playa, busca la manera de bloquear tanto los sonidos como la luz que ingresa por las ventanas.

El periodista contó que llega a colocar colchones y otros elementos frente a las aberturas para reforzar el aislamiento. La particular escena suele compartirla con su amiga Paula Chaves, a quien le envía fotografías de las habitaciones que acondiciona para poder descansar.

“Le mando a Paula una foto de donde estoy, todo encerrado tipo sarcófago. No puede haber ni ruido ni luz”, relató.

La comparación sintetizó una de sus costumbres más llamativas: convertir una habitación de hotel en un espacio completamente cerrado, oscuro y silencioso. Para Polino, las condiciones del ambiente son fundamentales para poder relajarse, incluso cuando está de vacaciones.

Marcelo Polino recordó cuando tuvo que dormir en una plaza

Detrás de su necesidad de contar con un espacio propio, el conductor también identificó una experiencia difícil de su juventud. Durante la entrevista, recordó que llegó a Buenos Aires desde Tres Arroyos y que, después de vivir durante un año en la casa de sus padrinos, tuvo que abandonar ese lugar.

“Yo venía de Tres Arroyos y fui a la casa de mis padrinos en Buenos Aires. Viví un año con ellos y luego me ‘invitaron’ a irme. Allí tuve que dormir un tiempo en una plaza”, contó.

El episodio le permitió explicar por qué la vivienda propia tiene un significado que va más allá de lo material. Para él, contar con una casa es una forma de seguridad y estabilidad, especialmente después de haber atravesado una etapa en la que no tenía dónde dormir.

“El hecho de no haber tenido casa, de no tener dónde dormir… para mí el ladrillo es como seguridad, ¿viste? Tu casa siempre la vas a tener”, expresó.

Con esa reflexión, Polino vinculó su obsesión por el orden y la privacidad con la importancia que le asigna a tener un lugar propio, lejos de la incertidumbre que experimentó en el pasado.

El recuerdo de Antonio Gasalla y el temor al deterioro mental

En otro tramo de la conversación, Polino habló sobre el envejecimiento y reconoció que le preocupa especialmente la posibilidad de perder sus capacidades cognitivas. Para explicar ese temor, recordó los últimos años de Antonio Gasalla, con quien mantuvo una relación cercana.

El conductor evocó el deterioro que atravesó el humorista y, en particular, el dolor que le produjo que dejara de reconocerlo.

“El deterioro mental que viví con Antonio Gasalla, quien fue la persona para mí más inteligente, más brillante… Que terminara su vida mirándome a la cara y no conociéndome, eso es tremendo”, expresó.

El testimonio mostró una faceta más vulnerable del periodista, que relacionó su preocupación por el paso del tiempo con una experiencia personal que lo marcó profundamente.