La escena puede resultar, cuanto menos, llamativa. Atlético atraviesa un presente complicado en la Liga Profesional: ganó apenas uno de sus últimos ocho partidos, se aleja cada vez más de los playoffs y empieza a mirar de reojo el promedio de la próxima temporada. Sin embargo, en medio de ese panorama, sus hinchas encontraron motivos para seguir con especial atención una semifinal de Copa Sudamericana disputada por Boca. A simple vista, una cosa parece no tener demasiado que ver con la otra. Pero la relación aparece con la calculadora y el reglamento en la mano: la clasificación del “Xeneize” a la final alimentó una ilusión que todavía sigue viva en 25 de Mayo y Chile; la de volver a disfrutar de aquellas entrañables noches de Copa Libertadores.
Para comprender el escenario hay que mirar hacia la Copa Argentina, torneo en el que el equipo de Julio César Falcioni está a un partido de disputar su segunda final en el certamen. Según el reglamento de la Liga Profesional, el campeón obtiene una plaza directa para la Libertadores 2027. Sin embargo, existe una particularidad. Si el ganador ya consiguió su clasificación a través de determinados títulos, ese boleto puede pasar al siguiente equipo de Primera mejor ubicado en la competencia. Y ahí es donde Boca entra en escena.
El conjunto dirigido por Rodolfo Arruabarrena derrotó el martes a Vasco da Gama en el Maracaná y se clasificó a la final de la Sudamericana, cuyo campeón obtiene automáticamente un lugar en la próxima Libertadores. El artículo 27.10 del reglamento establece que, si ese mismo equipo también conquista la Copa Argentina, la plaza correspondiente al certamen federal se transfiere al siguiente mejor ubicado. Traducido a la realidad del “Decano”, si Boca gana ambos títulos Atlético se clasificará a la Libertadores incluso perdiendo el partido decisivo.
Claro que todavía quedan varios obstáculos por superar. El primero, y el único que depende exclusivamente de Atlético, será este miércoles, cuando enfrente a Platense desde las 21.15 en el estadio Padre Martearena de Salta. Si consigue avanzar deberá esperar al ganador de la otra semifinal, que disputarán Boca y Banfield el 14 de noviembre. Para que ese camino alternativo tome forma, el “Xeneize” también tendrá que llegar a la definición, programada para el 2 de diciembre.
Mientras tanto, los hinchas “decanos” tendrán otra fecha marcada en el calendario: el 21 de noviembre, cuando Boca dispute la final de la Sudamericana. Una consagración del “Xeneize” lo clasificaría a la Libertadores antes de la definición de la Copa Argentina. A raíz de ello, en caso de avanzar Boca a la final de la Copa Argentina, Atlético se clasificaría al certamen continental de manera automática.
Pero no es la única combinación favorable. Si Boca conquista el Clausura y posteriormente gana la Copa Argentina, el artículo 27.8 establece que la plaza del certamen federal también pasará al siguiente mejor ubicado. Distinto sería si el “Xeneize” obtiene su clasificación únicamente mediante la tabla anual: en ese caso, una eventual duplicación de cupos beneficiaría a otro equipo de esa clasificación y no al subcampeón de la Copa Argentina.
Pasando en limpio, Atlético tiene tres caminos posibles hacia la Libertadores: consagrarse campeón de la Copa Argentina o alcanzar la final y perderla contra un Boca que también haya ganado la Sudamericana o el Clausura. El triunfo del martes del “Xeneize” no le garantiza absolutamente nada, pero sí alimentó la ilusión.
Entre el promedio y la Libertadores
Más allá de las cuentas y las combinaciones, Atlético todavía tiene que hacer su parte. Y antes de enfrentar a Platense deberá visitar este viernes a Tigre, desde las 21.15, con apenas cuatro días completos de recuperación entre ambos compromisos. Allí aparece un dilema que Falcioni deberá resolver en las próximas horas y que resume buena parte de las contradicciones que atraviesa el equipo.
¿Apostar por lo mejor que tiene para intentar recuperar terreno en el Clausura y engrosar el promedio? ¿O administrar las cargas, reservar a sus principales figuras y llegar en las mejores condiciones posibles a la semifinal? La decisión no es sencilla, sobre todo para un entrenador que hizo de la continuidad de sus titulares una de las principales características de su ciclo. Sin embargo, después de la derrota contra Rosario Central, el propio “Emperador” dejó algunas señales de que podría modificar su postura.
Por primera vez en mucho tiempo, Falcioni se permitió mirar más allá del compromiso inmediato. La cercanía de la semifinal parece haber modificado las prioridades, aunque tampoco está dispuesto a desentenderse del campeonato. “Vamos a tratar de llegar bien al partido del viernes y de que los jugadores estén en buenas condiciones, porque sumar puntos siempre es importante. Lo que hoy puede no parecer importante quizás sí lo sea para el próximo año”, advirtió, consciente de que cada unidad también tendrá valor en la pelea por la permanencia de la próxima temporada.
Las declaraciones invitan a pensar en posibles rotaciones para la visita a Victoria. En ese sentido, futbolistas como Luciano Vallejo, Clever Ferreira, Leandro Díaz, Lautaro Godoy, Leonel Vega y Ramiro Ruiz Rodríguez aparecen entre los candidatos a descansar, mientras que Renzo Tesuri, Nicolás Laméndola, Gianluca Ferrari, Ezequiel Ham, Gabriel Compagnucci y Rodrigo Granillo podrían ganar terreno para integrar el equipo.
Más allá de lo inmediato, Falcioni también puso el foco en lo que significaría volver a disputar la Libertadores: “Puede dar una clasificación, una tranquilidad económica para el club y un futuro que no es fácil”. Sin embargo, advirtió sobre las dificultades que implicaría afrontar dos competencias con un plantel reducido y la necesidad de seguir sumando puntos para mejorar el promedio. “Miren lo que les pasa a veces a otros equipos cuando juegan competencias internacionales. Con planteles muy pequeños, los viajes y la competencia seguida del campeonato local hacen que se compliquen todas las situaciones”, reflexionó.
“Veremos qué sucede con el tiempo”, concluyó Falcioni. Y quizás esa sea, por ahora, la postura más sensata: dejar que las piezas se acomoden en un escenario que todavía depende de varios resultados. Atlético deberá superar a Platense y Boca tendrá que hacer lo propio en sus respectivas competencias para que las cuentas empiecen a transformarse en certezas. Pero nada de eso le quita valor a lo ocurrido el martes. En medio de una temporada cargada de preocupaciones, el “Decano” encontró un nuevo motivo para ilusionarse. El presente lo obliga a mirar hacia abajo por los promedios, es cierto. Pero la Copa Argentina y un resultado ajeno le permiten levantar la vista y, por qué no, volver a soñar con aquellas inolvidables noches de Libertadores.