Los restos de Carlos Rafael Medina, un estudiante universitario secuestrado durante la última dictadura militar, fueron identificados por el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF). Sus restos óseos habían sido recuperados en el Pozo de Vargas, una de las principales pruebas materiales de la represión ilegal en Tucumán.

La identificación fue comunicada esta semana a sus familiares por el Juzgado Federal N° 2 de la provincia, a cargo del juez Guillermo Díaz Martínez. En la audiencia estuvieron presentes sus hermanos, Silvia y Jorge Medina, además del esposo, un hijo y dos nietos de Silvia. En los próximos días se concretarán la restitución de los restos y la ceremonia correspondiente.

El proceso fue posible gracias al análisis genético de los restos recuperados y al cotejo con muestras de ADN aportadas por los dos hermanos de Carlos. La toma de muestras se realizó en el marco de un convenio de colaboración con la Secretaría de Derechos Humanos de Tucumán.

El secuestro de Carlos Medina en El Manantial

Carlos Rafael Medina tenía 20 años, estudiaba en la universidad y vivía en San Miguel de Tucumán. En la madrugada del 15 de abril de 1976, un grupo armado irrumpió en su domicilio del barrio Mercantil de El Manantial, registró la vivienda y se lo llevó por la fuerza.

El secuestro fue presenciado por su madre, su hermana, su yerno y otros familiares. Desde entonces, su destino quedó ligado a la búsqueda de verdad sobre los crímenes cometidos durante la última dictadura.

Según la información difundida sobre el caso, otros compañeros de colegio de Carlos también fueron secuestrados en aquellos días. Algunos de ellos fueron identificados recientemente por el EAAF a partir de restos hallados en el mismo sitio.

Pozo de Vargas, una fosa clandestina clave en Tucumán

El Pozo de Vargas está ubicado cerca de Tafí Viejo y constituye la mayor fosa clandestina de la represión ilegal descubierta en Argentina. Se trata de un antiguo pozo de agua que era utilizado para el abastecimiento ferroviario y que fue empleado para ocultar los cuerpos de víctimas del terrorismo de Estado.

Los trabajos de recuperación de restos están a cargo del Colectivo de Arqueología, Memoria e Identidad de Tucumán (CAMIT), mientras que el EAAF realiza los análisis genéticos que permiten establecer las identidades.

Hasta el momento, fueron identificadas 122 personas entre los restos correspondientes a un número mínimo de 149 individuos representados genéticamente hallados en el lugar.