Midland llega a La Ciudadela con la calma que a San Martín le falta. En su primera temporada en la categoría, después de ganar el Apertura y el Clausura de la Primera B en 2025, el “Funebrero” se convirtió en una de las revelaciones del torneo. El equipo de Joaquín Iturrería marcha quinto en la zona B con 51 puntos, producto de 14 victorias, nueve empates y 10 derrotas, y está a un paso de asegurar su lugar en el Reducido. Viene de golear 4-0 a Atlético de Rafaela y todavía sueña con alcanzar a Gimnasia de Jujuy, cuarto con 55. Su calendario tampoco le permite relajarse: después de visitar Tucumán, recibirá a Gimnasia y Tiro y cerrará en Villa Crespo ante Atlanta.

Su principal virtud es el orden. Con 26 goles recibidos en 33 partidos, es la segunda mejor defensa de la zona, sólo detrás de Tristán Suárez. Suele poblar el medio campo, achica espacios, presiona en zonas puntuales y espera el error rival para lastimar. En sus últimas tres salidas recibió apenas un gol: le ganó 2-0 a Güemes de Santiago del Estero, cayó 1-0 con Tristán Suárez y empató sin goles contra Agropecuario.

Adelante, la apuesta del mercado de pases salió bien.

Ezequiel Bulacio, que llegó en julio desde Deportivo Morón, es el goleador del equipo con ocho tantos. En agosto, con dos goles suyos ante Deportivo Maipú, Midland llegó a ser tercero, y ante Rafaela abrió la goleada con un cabezazo. La variedad es una señal: en esa goleada también convirtieron Facundo Marín, Luciano Recalde, de penal, y Matías Abbruzzese.

El socio más peligroso de Bulacio es Marcos Roseti, con cuatro goles y cinco asistencias, que convirtió el primero del 2-0 sobre el “Santo” en la primera rueda, en Merlo. El segundo lo marcó Fernando González, ex San Martín.

A qué debe estar atento el "Santo"

Las debilidades del conjunto bonaerense aparecen cuando debe tomar la iniciativa. Con 38 goles, convierte poco más de uno por partido, y en esas tres visitas marcó sólo dos. Además, el domingo no tendrá a su aliado: el césped sintético de Libertad.

El equipo de Alejandro Orfila deberá estar atento a los centros, la vía que encontró Bulacio ante Rafaela, a la pelota parada y a la pegada de Roseti, que le clavó un remate al ángulo a San Martín de San Juan. También a sus propias pérdidas en el medio: cuando el “Santo” se parte, cualquier rival ordenado encuentra espacios para la transición.

La otra clave será la paciencia. Midland no le regalará la pelota ni los metros, y el equipo de Orfila tendrá que romper un bloque cerrado sin descuidar el retroceso.

El “Santo” llega con la obligación de romper una tendencia: ante los ocho primeros ganó apenas dos de 14 partidos, ambos como local, en La Ciudadela.

El contexto no deja margen. Con 43 puntos, a cuatro de Colegiales, San Martín necesita ganar como sea, porque cualquier otro resultado lo dejaría prácticamente afuera del Reducido. Enfrente estará un rival que ya lo derrotó en la primera rueda y que puede darse el lujo de esperar.