El fallecimiento de Jorge “Roña” Castro, este miércoles en un bingo de Morón, puso en primer plano una faceta menos conocida del ex campeón mundial: la de los comedores que sostenía en el conurbano bonaerense. Lideraba cuatro en Lomas de Zamora y tenía en mente abrir uno más.

En esas filas, Castro ya no veía solo chicos. Los que más se acercaban, contaba, eran adultos mayores. “Ahora no vienen los pibes, viene la gente grande”, relató en una entrevista con La Nación, al describir a jubilados que lloraban porque no les alcanzaba la plata.

La realidad que veía no le era ajena. En aquella entrevista, el “Roña” admitió que tampoco a él le alcanzaba el dinero, pese a tener su negocio y su gimnasio, y contó que en su casa vivían ocho personas, entre hijos y nietos.

El gimnasio

Ese gimnasio, en Temperley, lleva su nombre y abrió sus puertas en 2020. El ex boxeador lo había comprado en marzo de aquel año, en la antesala de la pandemia, y lo pensó como un espacio abierto para quien quisiera practicar boxeo de manera recreativa, sin distinción de edad ni de género.

Su popularidad también lo llevó a la televisión. Fue parte de Gran Hermano Famosos en 2007 y, más cerca en el tiempo, de MasterChef Celebrity, donde volvió a mostrar el carisma que lo había convertido en un ídolo popular.

Detrás de sus 144 peleas y de su corona mundial, el “Roña” dejó también una tarea solidaria que sostuvo lejos de los reflectores, hasta el final.