Jorge “Roña” Castro murió en la madrugada de este miércoles, a los 59 años, tras descompensarse en un bingo de Morón, y su partida trajo de vuelta el recuerdo de su día de gloria en Tucumán. Fue el 12 de agosto de 1994, cuando el santacruceño venció por decisión dividida en Villa Luján al estadounidense Reggie Johnson y se consagró campeón mundial de los medianos de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB).

Aquella pelea, en la capital tucumana, fue cerrada y áspera. Se resolvió en las tarjetas y le dio al “Roña” el título vacante que coronaba años de trajín arriba del ring, ante una multitud que fue testigo de su consagración.

Fue el punto de partida de la etapa más gloriosa de su carrera. Con el cinturón conquistado en Tucumán, defendió primero la corona en Caleta Olivia, su ciudad natal, ante Alex Ramos. El 10 de diciembre de ese año, en Monterrey, superó al invicto John David Jackson, en la pelea que la revista The Ring eligió como la mejor de 1994.

El reinado

Su reinado se extendió hasta el 19 de diciembre de 1995, cuando perdió la corona frente al japonés Shinji Takehara, en Tokio. Para entonces, Castro ya le había ganado la revancha a Reggie Johnson, el mismo rival que lo había coronado en suelo tucumano.

La consagración de 1994 fue la cima de una carrera de 144 peleas profesionales, con 130 triunfos, 90 de ellos por nocaut. Años después, ya lejos del ring, el propio boxeador recordaba con orgullo lo que había logrado. “Llegué a ser campeón del mundo, no es poco”, dijo en una entrevista con La Nación en 2022.

Mientras el boxeo argentino despide a uno de sus grandes ídolos, Tucumán guarda un capítulo propio de esa historia: el de la provincia que fue testigo del nacimiento de un campeón mundial.