El show de drones ya se había apagado sobre el Monumental cuando la puerta del vestuario argentino se abrió y apareció Lionel Messi con sus hijos. No se detuvo ante los micrófonos. Sonrió, saludó con la mano a los periodistas que se amontonaban detrás de las vallas y siguió su camino. Ya había dicho todo un rato antes, en el centro de la cancha, con la voz quebrada y 85.000 personas de pie.
"Lo primero en lo que pienso es en mi viejo", había confesado en referencia a Jorge, su padre, fallecido este año. "No venir más va a ser un dolor muy grande", reconoció después del 3-0 sobre Benín, una noche en la que convirtió de penal y dio dos asistencias para cerrar su partido 208 con la camiseta celeste y blanca.
La zona mixta fue otra cosa. Muchos futbolistas la atravesaron apurados por irse, varios ya vestidos para abordar el avión de regreso a Europa, y algunos directamente prefirieron no hablar. Apenas un puñado se detuvo ante los grabadores para despedir a Leo con palabras.
Mientras tanto, Cristian "Kily" González y Ezequiel Lavezzi, excompañero de "Leo" en la Selección, ingresaron al vestuario. El "Kily", flamante entrenador de Inter Miami, fue quien contuvo a Messi en 2005, cuando aquel chico de 18 años lloraba tras ser expulsado en su debut ante Hungría, en Budapest. Más de dos décadas después, le tocó acompañarlo en el cierre.
Guido Rodríguez sí se frenó. El volante viajó desde España con permiso del Valencia para ser parte del homenaje, con el compromiso de no jugar el partido. "Es un privilegio para nosotros estar acá, haber estado en la despedida de Leo", reconoció el campeón del mundo en Qatar 2022. Además, sostuvo que hay que estar juntos para todo lo que viene, pidió disfrutar lo que pasó y remarcó que llegan nuevas camadas.
El tucumano Exequiel Palacios vivió la noche desde adentro. El volante nacido en Famaillá, hoy en el Ipswich Town, ingresó en el tramo final y compartió con Messi sus últimos minutos con la Selección. El "Tucu", que levantó la Copa del Mundo en Qatar, sostuvo que hay que transmitir la experiencia a los chicos que recién están llegando. Además, consideró que con el tiempo se tomará dimensión de lo que se vivió esta noche.
Nicolás Tagliafico, titular en el lateral izquierdo hasta el arranque del segundo tiempo, tampoco esquivó a la prensa. El defensor de Olympique de Lyon había anticipado en septiembre que transita "la última etapa" en la Selección, por lo que el adiós de Messi también lo tocó de cerca. Habló de la emoción de estar ahí y admitió que todo tiene un final. Reconoció además que en estos días hubo una sensación de tristeza que se notó en el primer tiempo, aunque después todo cambió.
Desde el lado dirigencial habló el paraguayo Alejandro Domínguez. El presidente de la Conmebol figuraba en el cronograma oficial del homenaje junto a Claudio Tapia, titular de la AFA, para entregarle obsequios a Messi al final del encuentro. A su juicio, el impacto del capitán trasciende a Sudamérica, aunque se mostró "orgulloso de que él sea sudamericano, porque él es el mejor jugador del mundo".
Lionel Scaloni, que se había quebrado durante el himno, salió tarde rumbo a la conferencia de prensa. Casi sobre el final apareció Tapia, que cruzó el sector y saludó con un breve "buenas noches a todos".
La familia de Messi, que siguió el partido desde un palco con Antonela Roccuzzo y Celia Cuccittini, también pasó por el sector y saludó contenta en una noche que terminó entre lágrimas, abrazos y aplausos.
El rosarino no necesitó hablar en la zona mixta. Su sonrisa al pasar, con sus hijos al lado, fue la última postal de un capitán que ya se había despedido de todos.