La goleada 7-0 de Argentina sobre Burkina Faso en el Monumental dejó una historia que trascendió ampliamente el resultado. La selección Sub 23 africana protagonizó una verdadera odisea para cumplir con el amistoso y, después de regresar a su país, fue recibida como una delegación de héroes.

Originalmente, el encuentro debía disputarlo el seleccionado absoluto de Burkina Faso. Sin embargo, la cancelación del vuelo chárter previsto para el 30 de septiembre dejó al plantel varado en Casablanca, Marruecos. Ante las demoras y la negativa de varios jugadores mayores a realizar el viaje, la Federación y el Ministerio de Deportes convocaron de urgencia a futbolistas Sub 23 de la liga local.

Un viaje contrarreloj hasta el Monumental

La delegación emprendió un vuelo de 11 horas y 42 minutos y recorrió 9.231 kilómetros hasta aterrizar en Ezeiza a las 15.43 del sábado. El partido comenzaba a las 21: apenas cinco horas y 17 minutos después.

En ese lapso debieron completar los trámites migratorios, trasladarse y llegar al Monumental prácticamente sin preparación. Argentina marcó tres goles durante los primeros 11 minutos y finalmente se impuso 7-0.

El esfuerzo fue reconocido incluso por Lionel Scaloni, quien destacó que los juveniles “dignifican el fútbol” por haber aceptado presentarse cuando el encuentro podía suspenderse.

La historia tuvo su último capítulo en Uagadugú. Allí fueron recibidos por la ministra de Deportes, Juventud y Empleo, Annick Pikbougoum/Zingué Ouattara, quien calificó lo realizado como un “hecho histórico y un acto patriótico”. Para Burkina Faso, esta vez el resultado quedó en segundo plano.