Un pasillo se arma entre estructuras gigantescas y delgadas, ramificaciones que se juntan y se entreveran encapsulando y formando techos a base de las copas de alisos del cerro de verde brillante. Los arbustos hacia abajo conforman el terciopelo de una alfombra natural que se extiende a lo largo del trayecto, con plantas silvestres y helechos, y transiciona hacia los bosques de altura donde el pino del cerro recibe a los visitantes inmenso, ilimitado en sus proporciones y su belleza. Allí donde luego se abre a un campo límpido, a un relieve suave y verde, es la travesía que lleva por la Quebrada del Portugués, un ascenso único por las cercanías de la provincia.

El Seven de Tafí del Valle fue presentado en Buenos Aires

Entre Tafí del Valle y Monteros, limitada por sus accidentes geográficos, se encuentra la Quebrada del Portugués, un área protegida y reserva natural de unas 12.000 hectáreas que a lo largo de su ascenso cambia de laderas húmedas de alisos criollos y molles trepadores para llegar, por último, hasta la apertura de los majestuosos pastizales de neblina: la coronación del entorno de la Yunga donde las manchas blancas se posan sobre los pastos y pequeños arbustos y entregan una postal diluida, con una suavidad singular a la vista.

Un bloque ambiental estratégico en las sierras del Aconquija

Ubicada entre las sierras del Aconquija y abarcando el sector sur del Valle de Tafí, esta reserva comprende un gradiente altitudinal impactante que va desde los 1.300 hasta los 5.000 metros sobre el nivel del mar. La Quebrada del Portugués no está sola en su misión de resguardar la naturaleza: limita estratégicamente con el Parque Provincial Los Ñuñorcos y la Reserva Forestal La Florida. Juntas, estas tres áreas protegidas conforman un bloque ambiental y una unidad de conservación indispensable para el patrimonio biológico y cultural de Tucumán.

El paisaje, modelado por una antigua erosión glacial, regala un relieve de bruscas pendientes, formaciones graníticas casi verticales y cauces de agua donde los arroyos se transforman en cascadas y saltos cristalinos. Es el espacio donde nace y corre el río Los Reales, enclavado entre el cordón del Nevado de Las Ánimas al oeste y las imponentes cumbres del Ñuñorco Grande y Ñuñorco Chico al este.

Microclimas, nieblas y la explosión de las Yungas

El clima en la quebrada es tan variado como su relieve. Frondoso y de templado a frío según la altitud, el ecosistema recibe precipitaciones estivales que pueden alcanzar los 3.000 mm anuales. Durante los meses más fríos, las nieblas invernales ascienden lentamente por las quebradas y el fondo del valle, envolviendo la vegetación en una atmósfera mística que mantiene la hidratación ambiental durante la época seca.

Parte del bosque de la Yunga en la Quebrada del Portugués. Imagen: Wikiloc

En sus laderas conviven los grandes bosques de aliso criollo con bosquecillos de queñoa, matorrales floridos que estallan a finales de la primavera y selvas de mirtáceas en las zonas más bajas. A medida que se gana altura, la vegetación se adapta al rigor del frío y la nieve con estepas graminosas de iros y plantas empotradas en la roca. Esta enorme riqueza botánica convierte a la reserva en una de las Áreas Importantes para la Conservación de las Aves (AICA) de la Argentina.

Huellas de la historia: del Imperio Inca a los conquistadores

Más allá de su biodiversidad, la Quebrada del Portugués es un viaje en el tiempo. Creada como reserva natural en 1996, este enclave conserva vestigios arqueológicos como silenciosos menhires que atestiguan la huella de antiguas culturas.

Este cordón fue, durante siglos, la principal vía de comunicación y comercio entre el Valle de Tafí y la llanura tucumana. Por sus senderos transitaron los pueblos originarios, luego los Incas y, más tarde, los conquistadores españoles. No obstante, en el siglo XVIII, al trasladarse el eje de la actividad comercial hacia Buenos Aires, el camino fue quedando gradualmente en el olvido, conservando así su espíritu virgen e inalterado.

Hoy en día, la quebrada atrae a apasionados del trekking y el senderismo. La travesía de descenso por la llamada "Quebrada de los Andes del Tucumán" es una experiencia imperdible de baja dificultad. El circuito se inicia habitualmente en el puesto La Banderita (en El Rincón) y concluye en la toma de agua Los Reales, en Monteros.

Durante la caminata, los aventureros vadean las frías aguas del río Los Reales y bordean los faldeos del Ñuñorco Chico y Las Ánimas, inmersos en un entorno donde la historia y la naturaleza se fusionan en cada tramo.