Son de Venado Tuerto, pero hace tiempo que viven en Buenos Aires. El sábado, horas antes de que la Selección goleara 7-0 a Burkina Faso, Matías Gil llegó al Monumental con una ilusión que le importaba más que el resultado: la primera vez de los chicos en una cancha de la Selección. "Estamos muy contentos. Es la primera vez de los chicos", contó en la previa.
La ausencia del capitán no le quitó brillo a la salida. Messi, que se retiró de la Selección en agosto, solo fue convocado para el amistoso del martes ante Benín, donde se despedirá del público argentino. "Más allá de que hoy no juega Messi, esperemos que sea un lindo espectáculo, principalmente para ellos", explicó el padre. El deseo se cumplió con creces.
La familia intentó estar en la despedida, pero chocó contra la misma pared que miles de hinchas. "Intentamos conseguir para el martes: imposible. Estuvimos dos horas y pico conectados", relató. Las entradas para el partido ante Benín se agotaron en alrededor de una hora y media, con precios que iban de $90.000 a $480.000, los mismos que para el encuentro ante Burkina Faso.
Aun así, el orgullo pesaba más que la bronca. "La Selección es un orgullo. Está viviendo una etapa muy linda, y lo mejor para los jugadores. Hoy se nos dio la posibilidad de venir a ver el partido contra Burkina y lo vamos a disfrutar igual", sostuvo el venadense antes del partido.
"Una entrada que no es barata"
El reclamo, de todos modos, quedó planteado. "La verdad es que podrían haber tratado de traer algún rival un poquito más competitivo, precisamente por la gente que hace un esfuerzo para pagar una entrada que no es barata. Pero bueno, venimos a ver a la Selección", señaló. Burkina Faso, que enfrentaba por primera vez a la Argentina, ocupa el puesto 62 del ranking FIFA, y la goleada final reflejó esa diferencia.
Para Mateo, uno de sus hijos, los números del ranking no existían. Nunca había visto a la Selección en vivo y la previa lo tenía desbordado. "No, nunca. Es una emoción", resumió. Su deseo para la noche fue igual de simple: "Ojalá que gane". Ganó, y por siete.
El pronóstico de la familia, en cambio, se quedó corto. "Gana 3 a 0, con goles de Julián Álvarez, Nico Paz y Mac Allister", se habían animado antes del pitazo inicial. La Selección terminó por más que duplicar la cuenta.
Si Messi pudiera escucharlo, Matías no necesitaría demasiadas palabras. "Un gracias eterno. Con eso es más que suficiente. Gracias por todo, por el Mundial", dijo. Esa noche no vio al capitán en la cancha, pero los chicos se llevaron un debut difícil de olvidar: siete goles para empezar a escribir su propia historia con la Selección.