Hablar de las inferiores de River remite casi de inmediato a una de las estructuras formativas más prestigiosas del país. Escuela de buen fútbol, protagonismo y jugadores de buen pie, por sus divisiones juveniles pasan cada año futbolistas preparados para dar el salto al profesionalismo, allí o en otros clubes. Tomás Jung tuvo esa formación, pero lejos de querer jactarse de ella, el defensor de 21 años prefiere poner por delante su presente y su futuro en Atlético Tucumán. “Eso ya quedó atrás”, dice apenas comenzada la entrevista

El zaguero llegó libre desde la Reserva “millonaria” a mediados de enero, con la expectativa de convertirse en una pieza importante de la categoría dirigida por Ramiro González. Sus cualidades no tardaron en quedar a la vista: zurdo, de buena salida y firme en el juego aéreo, “Tomi” se ganó rápidamente un lugar entre los titulares y ayudó al equipo a realizar una temporada notable en el torneo Proyección, hasta convertirse en una de sus piezas importantes.

Ese rendimiento llamó la atención de Julio César Falcioni y lo llevó a entrenarse con el plantel de Primera a partir del segundo semestre. Tal vez por eso Jung no tuvo demasiado tiempo para mirar hacia atrás. Sólo lo hace cuando LA GACETA le pregunta por aquellos años en Núñez.

“Fue una etapa muy linda. Estaba en uno de los mejores clubes de Argentina y tenía todo a disposición: la forma de entrenarse, la infraestructura y, sobre todo, la calidad de mis compañeros. Estaba rodeado de muy buenos jugadores y eso hacía todo más fácil. Fue una etapa muy importante de mi vida, aunque ya pasó”, cuenta el defensor, que se formó desde los siete años en River y llegó a Atlético por recomendación de Diego Barrado, ex jugador y ex entrenador del “Decano”, además de haber trabajado en el club de la banda roja. “Él me recomendó y gente de Atlético fue a verme a River”, relató el pilarense.

CON LA DE RIVER. Tomás Jung fue capitán de la Cuarta División en el conjunto de Nuñez.

De Nuñez a Tucumán

Jung se desempeña como segundo marcador central. En el equipo de González era, generalmente, el zaguero encargado de asumir mayor protagonismo en la salida, ya fuera mediante la conducción o con envíos largos. Él mismo reconoce que buena parte de esas características provienen de una etapa anterior de su carrera, cuando todavía jugaba unos metros más adelante.

“Haber jugado de volante central seguramente me ayudó mucho con la salida. Soy un jugador bastante inteligente e intuitivo, trato de leer bien el juego y tengo tranquilidad con la pelota. También me caracterizo por el juego aéreo”, explicó.

El oriundo de Pilar admite que los primeros días de adaptación en Tucumán no fueron sencillos. Era la primera vez que se alejaba de su casa y de su familia para vivir una experiencia futbolística fuera de Buenos Aires. “Las primeras dos semanas fueron difíciles porque era la primera vez que me iba lejos de mi casa. Pero me encontré con un grupo muy bueno en Reserva y el cuerpo técnico me ayudó muchísimo”, recordó.

Después, la adaptación comenzó a darse de manera natural y, con ella, también aparecieron los buenos rendimientos. “Con el tiempo empecé a agarrar confianza y a sentirme importante. Eso ayudó a que pudiera tener un buen semestre en Reserva y me dio la posibilidad de empezar a sumar entrenamientos con Primera. Ahora estoy mucho más adaptado. Obviamente, por momentos se hace difícil estar lejos, pero hoy con las videollamadas y todo eso se hace un poco más fácil”, explicó.

Cada vez más cerca

Jung realizó la exigente pretemporada invernal junto al plantel profesional y empezó a descubrir de cerca las diferencias entre Reserva y Primera. “Con Julio los entrenamientos son muy exigentes y todo es mucho más serio. En Primera cada detalle cuenta. En Reserva capaz cometés algún error y puede pasar, pero en Primera cualquier equivocación se paga muy caro”, contó.

Actualmente, con la llegada de Juan Rodríguez una vez iniciado el torneo (otro defensor central zurdo y de buen juego aéreo), Jung volvió a alternar algunas prácticas y partidos con la Reserva para sumar minutos. Sin embargo, la ilusión de estrenarse en Primera permanece intacta. Falcioni ya demostró que está dispuesto a recurrir a los juveniles cuando los necesita; los casos de Lautaro Godoy, Luciano Vallejo, Leonel Vega y Rodrigo Granillo, entre otros, funcionan como antecedentes cercanos.

Jung lo sabe y por eso no necesita mirar demasiado lejos para encontrar una referencia. Su objetivo sigue siendo el mismo que tenía cuando empezó a jugar al fútbol de niño, aunque ahora parece bastante más próximo. “Ese es el sueño que uno tiene desde chico: debutar en Primera División”, concluyó.

Después de pasar casi toda su formación pensando en llegar a Primera con River, el camino terminó llevándolo a Tucumán. Y aunque él mismo insiste en que aquella etapa ya quedó atrás, algo de todo lo aprendido en Núñez aparece cada vez que sale jugando desde el fondo, levanta la cabeza o intenta anticiparse a una jugada. El pasado explica parte del futbolista; el presente, en cambio, lo encuentra en Atlético, cada vez más cerca de cumplir el sueño que todavía le queda pendiente.