Jockey necesitaba una tarde así. Una de abrazos, sonrisas y desahogo. Una capaz de poner en perspectiva los golpes recibidos durante el año y demostrar que, incluso en los momentos más complicados, algo podía estar creciendo por debajo. La Intermedia del “Cañero” venció 57-33 a Gimnasia y Tiro, se consagró campeona del Regional B y coronó un proceso que comenzó tres años atrás.
No fue un título aislado. Tampoco apareció de casualidad. Jockey había llegado a la última fecha como líder con 28 puntos, después de seis presentaciones, y dependía de sí mismo para quedarse con el campeonato. Frente al conjunto salteño consiguió la victoria, sumó el bonus ofensivo y alcanzó las 33 unidades. El trabajo estaba terminado.
Pero antes hubo que reaccionar. Gimnasia y Tiro golpeó primero y obligó al local a correr desde atrás. No hubo desesperación. “Cuando nos hicieron el try les decía a los chicos que estuviéramos tranquilos. Había sido un error de manejo y una mala lectura del juego. Sabíamos que estábamos bien”, explicó Ilker Lozano.
Precisamente él fue el encargado de iniciar la respuesta. Jockey consiguió una pelota desde el line, formó el maul y, después de que la defensa salteña lograra derribarlo, cambió el sentido del ataque. La pelota viajó de mano en mano hasta encontrar a Lozano sobre la punta.
Fue el comienzo de otro partido. Facundo Merkusa agregó la conversión y luego sumó un penal. Franco Gino Marinaro Obeid volvió a quebrar la defensa visitante y Jockey empezó a construir una diferencia. Antes del descanso, Jerónimo Abraham también encontró el ingoal para darle mayor tranquilidad al “Cañero”.
Una definición que no dio respiro
El complemento transformó el partido en un golpe por golpe. Adrián Almaraz apoyó uno de los tries de Jockey y Mariano Merkusa también consiguió quebrar la defensa visitante. Gimnasia y Tiro, lejos de entregarse, respondió cada vez que encontró espacios y durante algunos pasajes amenazó con volver a meterse en la pelea.
Guillermo Frontini apareció dos veces en el ingoal para sostener la diferencia cuando el conjunto salteño intentaba acercarse. Sobre el cierre, Juan Carlos Cisint agregó otro try y Jockey terminó construyendo el 57-33 que desató el festejo. La cantidad de puntos también le permitió conseguir el bonus que necesitaba para cerrar el torneo con 33 unidades.
Almaraz terminó exhausto. El calor, el esfuerzo y el ritmo del partido habían pasado factura cuando encontró el espacio para apoyar. Sin embargo, al reconstruir la jugada prefirió repartir los méritos.
“El try me lo llevo yo, pero fue una jugada en la que nos involucramos los 15 jugadores. Fue un try de todo el equipo”, señaló.
No fue casualidad. La palabra “grupo” apareció una y otra vez después de la consagración. Francisco Santos, capitán del campeón, también apuntó hacia allí. Hubo jugadores que alternaron entre Preintermedia e Intermedia, otros que quedaron afuera de la convocatoria y algunos que acompañaron desde otro lugar. “Muchos chicos pusieron voluntad. Me quedo con el grupo y con la manera en la que terminamos el año”, explicó.
Tres años detrás de un título
Para entender el festejo había que mirar un poco más atrás. “Es algo que se viene trabajando desde hace tres años. Fue un proceso largo y hoy está a la vista el trabajo que realizaron los chicos”, aseguró Carlos Rivadeneira, entrenador de la Intermedia.
El camino estuvo lejos de ser perfecto. La temporada había comenzado con dificultades y el propio plantel necesitó convencerse de hasta dónde podía llegar. La primera parte del año terminó funcionando como punto de inflexión.
“La primera parte del año fue la que nos desbloqueó la cabeza. Salir terceros nos hizo pensar: ‘Sí, podemos si nos lo proponemos’. Ahí empezamos a meterle y se pudo”, recordó Santos.
Lozano también vivió esa transformación desde adentro. Había llegado a la categoría dos o tres años atrás, cuando la realidad era diferente. “A la Inter le costaba. El torneo pasado salió tercera en el Regional A, compitió y les ganó a muchas Intermedias que tenían muy buen nivel”, recordó.
Esa evolución también explica por qué los protagonistas evitaron individualizar el mérito. El campeonato fue la consecuencia de una base que se sostuvo incluso cuando cambiaban los nombres dentro de la cancha.
“Hay que entender que en el éxito de un grupo hay parte de todos: de los chicos de Pre, de Intermedia, de los que no fueron convocados hoy y de los que están lesionados. Es de todos”, afirmó Lozano.
La respuesta después de un golpe duro
El campeonato encontró a Jockey atravesando una temporada de contrastes. La Primera había terminado última en el Anual Tucumano y perdió su plaza en el Regional A. Fue un golpe fuerte para un club que debió afrontar un período de recambio y reconstrucción.
“Fue un golpe duro”, reconoció Rivadeneira. Sin embargo, el entrenador puso el foco en sostener el camino elegido. “Hay procesos de cambio, de recambio, una pequeña transición. Nosotros estamos convencidos, y los chicos también, de que este es el proceso que nos va a llevar hacia donde apuntamos”, explicó.
Los últimos meses, sin embargo, empezaron a cambiar el escenario. La Primera consiguió clasificarse a las semifinales del Regional B y mantiene sus posibilidades de pelear por el campeonato. La Intermedia fue un paso más allá y ya transformó esa recuperación en un título.
Almaraz encontró una palabra para describirlo: revancha. “Cambiamos la mentalidad, salimos campeones y creo que le damos una alegría muy grande al club”, sostuvo.
Cuando terminó el partido, el marcador decía 57-33. Los números confirmaban los 33 puntos y el primer puesto. Pero la tarde había contado algo más. Tres años de trabajo desembocaron en ese festejo. Hubo jugadores que llegaron, otros que quedaron en el camino y algunos que ese día ni siquiera pudieron ponerse la camiseta. Todos aparecieron, de una u otra manera, en las palabras de los campeones.
Después de los golpes que marcaron parte de la temporada, Jockey encontró respuestas. La Primera todavía tiene su historia abierta y buscará prolongarla en las semifinales. La Intermedia, en cambio, ya escribió el final de la suya. Esta vez, el festejo fue completo: el “Cañero” era campeón del Regional B.