En la década del '90, Jorge Eduardo, mejor conocido como "Roña" Castro, fue uno de los boxeadores más destacados de Argentina. Con títulos en 1990 y 1998, se consagró bicampeón sudamericano y, en 1989, campeón argentino de peso mediano. Pero detrás de los grandes cinturones, siguió llevando su vida familiar y sentimental a puntos impensados.

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Esta semana, el "Roña" Castro fue uno de los invitados a “Otro día perdido”. En un repaso por su vida, contó la enorme familia que tiene y cómo se lleva hoy con el hecho de haber sido padre nada menos que 15 veces. En la charla también sorprendió a Mario Pergolini con la liviandad con que habló de sus siete casamientos y posteriores divorcios.

La vida del campeón según "Roña" Castro

Para el campeón mundial de la Asociación Mundial de Boxeo fue fácil distinguir entre los “conocidos” y los “amigos” del campeón. “Mis ‘amigos del campeón’ son contados con los dedos de una mano: mis hijos, tengo 15”, dijo, para sorpresa del panel de “Otro día perdido”. “Yo tenía que poblar la Argentina”, bromeó.

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A sus 59 años, el campeón de Santa Cruz cuenta con una gran familia diseminada entre Buenos Aires y Caleta Olivia, donde nació y creció. Tuvo su primer hijo a los 17 años. Hoy, el mayor tiene 42 y, el menor, 17. “Hoy en día mis hijos son mis amigos”, aseguró en ese sentido, pero reconoció también no recordar sus cumpleaños.

Los divorcios de "Roña" Castro

Su presente lo mantiene en Buenos Aires, en la zona de Lomas de Zamora, donde además instaló su gimnasio y coordina ollas populares y comedores comunitarios. Vive con Noelia, su actual pareja. Consultado sobre su estado civil, aseguró que solo está de novio. “Vivo tranquilo, vivo bien, me casé siete veces”, repasó.

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El dato impactó a Pergolini, que preguntó cómo había resuelto la división de bienes tras cada separación. “A todas les di por igual, en ese momento era campeón del mundo, la ganaba fácil, la ganaba peleando”, contó, por lo que las reparticiones parecieron no representarle ningún problema. “Siempre fue un arreglo. En su momento podía, vivía bien, pero así es la vida del campeón”, comentó.

Sin preocupaciones, pero “sin tirar la manteca al techo”, según él mismo dijo, aseguró que si pudiera volver a sus 17 años, elegiría vivir de la misma manera que vivió siempre. “Viví la vida del campeón”, reflexionó.