Max Verstappen volvió a demostrar su habilidad al volante, aunque esta vez lejos de un monoplaza de Fórmula 1. El piloto protagonizó un particular desafío organizado por Red Bull en Silverstone: enfrentarse a 100 competidores con kartings de alquiler y largando desde el último lugar.
La prueba estaba prevista a 30 vueltas y tenía una condición especialmente pensada para complicar al neerlandés. Mientras sus rivales ocupaban toda la grilla por delante, Verstappen debía iniciar su remontada desde el fondo.
Sin embargo, necesitó menos de la mitad de la distancia pactada para llegar hasta la primera posición.
De último al puesto 43 en una vuelta
La largada estuvo marcada por el caos propio de una grilla con semejante cantidad de participantes. Verstappen consiguió evitar los principales inconvenientes y comenzó inmediatamente a recuperar posiciones.
El avance durante los primeros metros fue contundente: al completar solamente una vuelta, ya se encontraba en el puesto 43. Es decir, había dejado atrás a más de la mitad de sus rivales en apenas un giro.
La remontada continuó durante las vueltas siguientes. Antes de completar la décima, el piloto de Red Bull ya había conseguido meterse entre los 20 primeros y comenzaba a acercarse a quienes peleaban por la punta.
La maniobra que completó la remontada
El momento definitivo llegó en la vuelta 14. Verstappen alcanzó a Jacky Martens y Zac Alsop, quienes ocupaban los primeros lugares, y consiguió superarlos para tomar el liderazgo.
De esa manera, el neerlandés necesitó apenas 14 de las 30 vueltas previstas para completar una remontada desde el último puesto hasta la punta y quedarse con el desafío.
Martens terminó en la segunda posición, mientras que Alsop completó el podio.
La particular competencia dejó una imagen poco habitual para Verstappen: sin la tecnología ni las prestaciones de un Fórmula 1, pero con un resultado conocido. Esta vez, el desafío consistió en atravesar una grilla de 100 rivales antes de llegar nuevamente al primer lugar.