La espera se terminó. Después de casi nueve años, Atlético Tucumán volverá a decir presente en los cuartos de final de la Copa Argentina. La última vez había sido en la recordada edición de 2017, cuando superó 1 a 0 a Vélez con gol de Favio Álvarez y dio otro paso en aquel camino que terminaría llevándolo hasta la final. De aquel equipo dirigido por Ricardo Zielinski pasó mucho tiempo, cambió buena parte de la historia reciente del club y hoy es su amigo Julio César Falcioni quien conduce a un “Decano” que vuelve a ilusionarse con llegar a la etapa decisiva del certamen.

“Paso a paso”, repetía Reinaldo "Mostaza" Merlo cuando su Racing se encaminaba hacia el título del Apertura 2001. La frase terminó convirtiéndose prácticamente en un axioma del fútbol argentino y, aunque en Atlético nadie pretende adelantarse demasiado, dentro del plantel tampoco esconden lo que significa haber llegado hasta acá. La cabeza está puesta en el duelo de esta tarde-noche frente a Independiente Rivadavia, pero varios jugadores encontraron una motivación extra al mirar el recorrido realizado y advertir que una actuación histórica ya no parece tan lejana.

“Apenas terminó el partido contra River ya pusimos la cabeza en el miércoles. Para nosotros es una final. Jugar unos cuartos de final es algo muy importante y venimos haciendo las cosas muy bien en esa competencia. Sabemos que estamos a tres partidos de poder salir campeones y conseguir la clasificación a una copa. Para nosotros es importantísimo”, reconoció Leonel Vega, uno de los tantos jugadores que cargó de expectativa la previa.

La ilusión no se agota ahí. Mientras Luciano Vallejo describió el encuentro como “una final más”, Manuel Brondo fue un poco más allá. Para el delantero, la posibilidad de seguir avanzando alimenta un anhelo que meses atrás parecía mucho más distante. “Sueño con cosas lindas. ¿Quién dice que no podemos llegar a la final? Estamos en estas instancias y nos quedan tres partidos. ¿Por qué no soñar con eso? ¿Por qué no pensar también en entrar a los playoffs y competir después del mal primer semestre que tuvimos?”, señaló hace algunos días el ex Argentinos, que aguardará su oportunidad desde el banco de suplentes en el estadio de Los Andes. 

“Cuando uno ve que está cerca de conseguir cosas importantes empieza a soñar y se siente bien. Ya no estamos tan lejos como durante el primer semestre, cuando estábamos hundidos. Pensar que podemos pelear por estas cosas genera ilusión”, agregó.

No son declaraciones aisladas. En las últimas semanas, prácticamente cada integrante del plantel que habló públicamente dejó alguna referencia a la Copa y a la oportunidad que se abrió con el avance en el cuadro. También lo hizo Luis Ingolotti, quien definió la competencia como “muy pareja” y destacó que “en pocos partidos te da la posibilidad de jugar una final”.

Para Atlético será la tercera participación en los cuartos de final del certamen. Además del triunfo frente a Vélez en 2017, había alcanzado esta instancia en 2012, cuando cayó 1 a 0 frente a Racing. Aquel equipo de Avellaneda avanzaría posteriormente hasta la final, donde perdería justamente contra Boca, dirigido por Falcioni.

La experiencia del entrenador también aparece como un dato relevante en la previa. El “Emperador” se convirtió en el primer técnico en alcanzar los cuartos de final de la Copa Argentina con cuatro equipos diferentes: Boca, All Boys, Independiente y ahora Atlético. El recorrido expone una característica que acompañó buena parte de su carrera: Falcioni conoce este tipo de eliminatorias y suele sentirse cómodo en partidos en los que no existe margen para corregir una semana después.

Por eso, entre tantas expectativas, sueños y cálculos sobre lo que podría venir, quizás convenga volver a escucharlo a él.

Consultado en conferencia de prensa sobre qué significaría superar la instancia de esta tarde en Lomas de Zamora, el “Emperador” eligió bajar cualquier exceso de entusiasmo y respondió con apenas una frase: “Pasar a semifinales, no más que eso”.

El plantel se permite mirar un poco más lejos; Falcioni, en cambio, mantiene la vista en el próximo obstáculo. Dos maneras de transitar una ilusión que vuelve a crecer después de nueve años. Antes de pensar en lo que puede venir, Atlético tiene una misión inmediata: superar a la “Lepra” y meterse entre los cuatro mejores.