La morosidad continúa siendo uno de los principales problemas que enfrentan las familias y, aunque aparecen algunas señales de mejora, todavía no puede hablarse de una normalización del fenómeno. Así lo advirtió el Banco Nación en uno de sus últimos informes sobre el endeudamiento de los hogares.

Según el documento, los atrasos afectan especialmente a las familias y, dentro de ese universo, a los sectores más jóvenes. De todos modos, la entidad identificó una desaceleración en la velocidad del deterioro a partir de distintos indicadores.

Entre ellos mencionó “la evolución de la frecuencia de empeoramiento de las financiaciones, la estabilización de algunos indicadores asociados a la carga financiera de los hogares y el crecimiento de las refinanciaciones”.

Sin embargo, el Banco Nación fue cauteloso sobre la evolución futura. “Los niveles de irregularidad permanecen elevados y todavía no existen elementos suficientes para concluir que el proceso de normalización se encuentre consolidado”, señaló.

Por ese motivo, la entidad consideró que el endeudamiento de los segmentos más afectados continuará siendo un aspecto central entre los riesgos que deberán monitorearse durante la última parte del año.

Los jóvenes y los clientes con más deudas

El informe relevó los niveles de morosidad registrados en julio. Entre los jóvenes de 18 a 25 años, alcanzó al 33,4%. El porcentaje trepó al 57,6% entre las personas que operan con diez o más entidades, mientras que los proveedores no financieros registraron un nivel de deudores en mora del 32,5%.

El análisis también marcó una diferencia importante entre la cantidad de personas afectadas y el volumen de dinero comprometido. En las entidades financieras, el 19,3% de los clientes presentó algún grado de irregularidad durante julio, pero la deuda irregular representó el 7,7% del saldo total.

“La diferencia entre ambos indicadores sugiere que el incumplimiento se encuentra más extendido en cantidad de deudores que en exposición económica, concentrándose principalmente en financiaciones de menor monto, lo que limita su impacto patrimonial, pero amplía su alcance social”, explicó el Banco Nación.

Las entidades financieras acumularon una cartera de $161,5 billones, de los cuales unos $12,4 billones se encontraban en situación irregular. En los proveedores no financieros, el saldo total llegó a $16,3 billones y $5,3 billones correspondían a créditos con problemas de pago.

La cantidad de entidades con las que opera cada cliente también aparece vinculada con mayores niveles de incumplimiento. El ratio de operaciones en mora fue del 21,9% entre quienes tenían una sola relación crediticia y del 20,5% entre quienes se financiaban con dos entidades. A partir de allí aumentó progresivamente hasta llegar al 57,6% entre los clientes vinculados con diez o más prestamistas.

De todos modos, la mayoría de los deudores se concentró entre quienes utilizaban una o dos entidades, por lo que los niveles más extremos correspondieron a un segmento más reducido.

Las familias, más complicadas que las empresas

El deterioro también fue mayor en los hogares que en las empresas. En julio, la irregularidad sobre los saldos alcanzó el 12,94% en la cartera familiar, frente al 3,55% en la comercial.

La diferencia fue menor al considerar la cantidad de clientes, aunque también resultó desfavorable para las familias: 19,6% frente al 14,2% de las empresas.

Sobre 21,454 millones de deudores de la cartera de familias, casi 6 millones registraron atrasos superiores a 90 días, equivalentes al 27,9% del total.

La proporción llegó al 32,5% entre los usuarios de proveedores no financieros, frente al 19,5% del resto de los bancos y al 16,2% del Banco Nación.

Por qué la mora alcanza a más personas que al crédito

El Banco Nación vinculó esta diferencia con el tipo de financiamiento. Los proveedores no financieros presentan los mayores niveles de irregularidad, pero otorgan créditos de menor monto que las entidades financieras. Por eso, los incumplimientos tienen un impacto mayor sobre la cantidad de personas que sobre el volumen total de deuda.

El deterioro se profundizó después de la fuerte expansión del crédito registrada durante 2024 y 2025. En ese período aumentaron tanto la cantidad de personas financiadas como los niveles de endeudamiento, mientras los hogares debieron destinar una proporción creciente de sus ingresos a gastos fijos y obligaciones financieras.

A esa presión se sumó el aumento de las tasas de interés durante el segundo semestre de 2025, que afectó la capacidad de pago.

La diferencia entre cantidad de personas endeudadas y volumen de crédito también se reflejó a nivel geográfico. CABA concentró cerca de uno de cada cuatro pesos prestados por las entidades financieras, pero tuvo el menor nivel de mora por monto, con el 4,1%.

En el extremo opuesto, Santa Cruz concentró apenas el 0,7% de la cartera y registró el porcentaje más alto de irregularidad, con el 15,6%.

Catamarca y La Rioja también superaron el promedio nacional de mora, aunque en conjunto representaron menos del 2% del crédito otorgado. En la provincia de Buenos Aires, en tanto, el 21,5% de los clientes registró moras, mientras que la irregularidad alcanzó al 9,8% del monto.

Los datos muestran así que los mayores niveles de incumplimiento se concentraron en jurisdicciones con menor peso sobre el volumen total de préstamos, por lo que su impacto sobre el conjunto del sistema financiero fue más limitado.