Esta mañana, en el complejo José Salmoiraghi no hubo jornada libre ni margen para digerir el golpe. Mientras las declaraciones de Julio César Falcioni contra el arbitraje todavía se comentaban en todo el club, el plantel de Atlético Tucumán ya estaba otra vez con la ropa de entrenamiento puesta: no hay tiempo para lamentarse con una final a la vuelta de la esquina.

La práctica dominical dividió cargas. Aquellos futbolistas que no fueron titulares frente a River sumaron minutos de fútbol en espacios reducidos, mientras que los que disputaron el grueso del encuentro realizaron tareas exclusivamente regenerativas: caminaron alrededor del campo y varios pasaron por la camilla de los masajistas para empezar a aliviar las piernas.

El dolor por la caída 2-1 en el minuto 91 fue profundo. El “Decano” había hecho un partido tácticamente sólido, jugando más de 80 minutos con un futbolista menos por la expulsión de Franco Nicola, y la derrota final dejó una sensación de injusticia. Sin embargo, el vestuario entendió el mensaje de dar vuelta la página rápido. “Nos vamos con una bronca bárbara, con un dolor amargo porque se nos escapó al último por un detalle. Pero a partir de ahora nosotros ya tenemos la cabeza puesta en el miércoles, que es una final para nosotros”, resumió Leonel Vega.

El antídoto copero

Este miércoles, a las 19 y en el estadio de Los Andes, Atlético buscará meterse entre los cuatro mejores de la Copa Argentina frente a Independiente Rivadavia. Ahí está el principal incentivo para dejar atrás el enojo: la competencia se convirtió en el gran objetivo del año, no solo por el prestigio de llegar a una definición y a la clasificación internacional, sino porque en ese certamen de eliminación directa el equipo de Falcioni tuvo sus mejores producciones de la temporada, como las goleadas ante Talleres e Independiente. “Sabemos que en tres partidos estás jugando una final; tenés tres partidos para salir campeón y clasificarte a una copa. Para nosotros es importantísimo”, remarcó el volante central.

La factura del esfuerzo

El interrogante que queda en 25 de Mayo y Chile no es de convicción, sino de desgaste físico. Correr detrás de la pelota con inferioridad numérica ante un rival de la jerarquía de River exigió un esfuerzo enorme. “Con uno menos tenés que correr el doble. Parecía que a veces ellos dos jugadores de más”, graficó Vega sobre el trabajo que debió sostener junto a Lautaro Godoy y el ingresado Julián Fernández para tapar huecos en el círculo central.

A ese esfuerzo físico se le sumó el cansancio mental. El propio Godoy, uno de los futbolistas más lúcidos de la tarde, lo admitió  tras el final: “Creo que estamos un poco agotados, más que nada mentalmente. Pero tenemos varios días para pensar y tratar de cambiar el chip”.

El cronograma no da tregua: el plantel se entrenará hoy y mañana en turno matutino, y a las 15.30 viajará en avión hacia Buenos Aires para quedar concentrado en suelo porteño. En cuanto a los nombres, Falcioni no tocaría nada en el once inicial, convencido de respaldar a la misma base que dio la cara el viernes. La duda pasa por saber si el equipo llegará en plenitud al compromiso en Lomas de Zamora. Enfrente estará la “Lepra” mendocina, con más horas de descanso, campeón defensor del torneo y actual líder de la tabla anual. Atlético mostró contra River que le sobra carácter para competir en la adversidad; ahora el desafío será que las piernas respondan para meterse entre los cuatro mejores y prolongar el sueño.