La lluvia seguía cayendo cuando Ratones Paranoicos tomó el escenario del Norte Rock. Juanse apareció con una chaqueta de cuero brillante y la guitarra cubierta de gotas. Del otro lado, las banderas seguían arriba y cada solo recibía una respuesta inmediata: silbidos, aplausos y saltos sobre un suelo cada vez más mojado.

Las guitarras marcaron el pulso desde el comienzo. Con “Rock del pedazo” llegó uno de los primeros estallidos y después sonaron “Lluvia de héroes”, “Ya morí”, “Vicio” y “Damas negras”. Esta última encontró la escena justa: era sábado por la noche y, aunque el agua no daba tregua, nadie parecía dispuesto a abandonar el predio.

Después del segundo tema, Juanse frenó unos segundos y soltó una frase inesperada: “Gracias, Tucumán, por el aguante. Este es nuestro último show”. No explicó si hablaba de la provincia, del Norte o de una etapa de la banda. Tampoco hizo falta detenerse demasiado: enseguida volvieron las guitarras y el recital siguió.

Una vez al año, incluso bajo la lluvia

Camila Pereyra miraba el show mientras el agua continuaba cayendo. Para ella, soportarla durante unas horas no era motivo suficiente para perderse el festival. “Es una vez al año. Hay gente que vive en la calle y sufre todos los días esto; somos privilegiados de estar acá”, dijo.

A su lado estaba su mamá, Carolina. Ella había ido por Ratones, pero también por algo más sencillo: “Vine para compartir un momento con mi hija”. Las dos vivían el mismo recital desde generaciones diferentes y esa imagen también explicaba la vigencia del grupo.

“Pasaron las modas, las épocas y los años, pero Ratones sigue ahí, a la altura”, resumió Carolina. Alrededor, la escena parecía darle la razón: camperas mojadas, barro, la gente saltando y seguidores de toda la vida reconociendo cada tema desde los primeros acordes.

Ratones Paranoicos recorrió sus clásicos sin convertir el show en una presentación detenida en el pasado. Arriba había una banda todavía filosa; abajo, distintas generaciones cantando juntas. La imagen final quedó en la guitarra mojada de Juanse: mientras siguiera sonando, la lluvia era apenas otro detalle.