Frente a un auditorio colmado por 3.000 personas, la referente en educación financiera Elena Alonso convirtió su exposición en un diálogo permanente con el público. Preguntas, respuestas y experiencias personales se entrelazaron durante una charla que buscó poner al dinero en un lugar menos incómodo y más concreto.
Bajo una premisa que atravesó toda su presentación en Endeavor NOA —"las finanzas no son solo números" y que "sería muchísimo más fácil que fueran solo números"—, la CEO y cofundadora de Emerald Capital y creadora de la plataforma "Elena Financiera" propuso una hoja de ruta para revisar la relación con el dinero, tanto en la vida personal como en los emprendimientos.
El primer paso: mirar de frente la realidad financiera
Alonso comenzó por una pregunta que incomodó a más de uno: ¿qué sentimos cuando pensamos en nuestras finanzas?
Entre las respuestas aparecieron la ansiedad y la angustia, sensaciones que, según explicó, son frecuentes cuando llega el momento de revisar cuentas, gastos y deudas.
Pero, para la especialista, no hay forma de modificar una situación financiera sin conocerla primero. "El punto de partida para hackear las finanzas es saber dónde estoy parado", sostuvo, antes de resumir el primer paso en una palabra: "ordenarme".
La interacción con el auditorio le dio a la exposición un tono particularmente cercano. Un asistente reconoció estar "ajustado por ahora", mientras que otra participante contó qué había cambiado después de realizar un curso de educación financiera: "Lo primero que hice fue armar mi presupuesto... vi en qué gastaba más y empecé a restringir algunos gastos... me sentí como más tranquila".
Para Alonso, aprender a administrar el dinero no debería comenzar cuando aparecen las primeras deudas, sino mucho antes. Por eso llevó el ejemplo a su propia familia y contó cómo trabaja estos conceptos con su hijo.
"A mi hijo de 12 años le doy un presupuesto para la merienda. Él sabe que si no lo estira en el mes se queda sin plata. Le estoy enseñando para que el día de mañana no le pase lo que le pasa a muchos".
También dejó dos preguntas destinadas a frenar uno de los principales enemigos de las finanzas personales: la compra impulsiva.
"Si no lo necesitás es caro. Punto", afirmó.
Y agregó otra pregunta para pensar antes de sacar la billetera: "Si nadie te lo viera, ¿te lo comprarías igual?"
De las deudas a los hábitos financieros
La especialista también puso el foco en una problemática que atraviesa a millones de argentinos. Durante su exposición reveló que "hoy 6 millones de personas en Argentina están endeudadas" y que "ocho de cada 10 chicos tienen billeteras virtuales".
En ese contexto, advirtió especialmente sobre el impacto de las apuestas deportivas y el acceso temprano a créditos virtuales con elevados costos financieros.
"Toman la plata de la billetera virtual en préstamos que van al 600%... empieza un estrés financiero que en vez de estar enfocado en el estudio, están preocupados por esa situación".
La conclusión fue contundente: "no es una opción no educarse financieramente".
Para Alonso, la educación financiera debe comenzar en el hogar y convertirse en un hábito. En ese sentido, recuperó una conocida premisa de Peter Drucker: "Lo que no se mide se pierde y no se puede gestionar".
Por eso recomendó incorporar al calendario una instancia concreta de revisión: una "reunión con uno mismo en el calendario", destinada a analizar cada mes el presupuesto, los gastos y el cumplimiento de los objetivos.
Ingresos, orden, objetivos e inversión: la fórmula
Uno de los puntos centrales de la exposición fue la necesidad de abandonar la idea de que invertir constituye una solución mágica para los problemas económicos. "La inversión no es mi salvataje", aclaró Alonso.
En cambio, planteó que invertir debe ser parte de un proceso que comienza mucho antes y que puede resumirse en cuatro pasos.
1. Generar ingresos.
El punto de partida es el trabajo o el emprendimiento dentro de la economía real.
2. Establecer orden.
Conocer exactamente dónde termina cada peso para evitar que el esfuerzo realizado para generar ingresos se pierda por una mala administración.
3. Fijar objetivos claros.
La inversión debe responder a una meta concreta. "Pónganle nombre y apellido a la inversión", recomendó, ya sea para salir de una deuda, construir un fondo de emergencia o planificar la jubilación.
4. Invertir.
Una vez definidos los objetivos, se deben seleccionar los instrumentos adecuados de acuerdo con el plazo y el perfil de cada persona.
El concepto también fue trasladado al mundo empresarial. Allí, Alonso fue categórica: "la rentabilidad de un emprendimiento es el oxígeno del negocio, no es opcional".
Y aportó un dato para dimensionar la importancia del flujo de caja: "el 80% de las compañías en el mundo no fracasan por una mala gestión de directorio, fracasan por un mal manejo de flujo de caja".
Las reglas de oro para invertir
Sobre el final de su exposición, la CEO de Emerald Capital repasó algunas pautas de prudencia para quienes decidan ingresar al mercado de capitales.
Una de las primeras recomendaciones fue operar únicamente mediante agentes o brokers registrados ante la Comisión Nacional de Valores (CNV), como medida para evitar plataformas fraudulentas.
También recordó una regla básica de las inversiones: a mayor rentabilidad ofrecida, mayor es el riesgo asociado.
A eso sumó la importancia de diversificar las inversiones y considerar la liquidez, evitando concentrar todos los recursos en un único activo y teniendo en cuenta cuándo será necesario disponer del dinero.
Pero, sobre todo, insistió en la necesidad de entender aquello en lo que se invierte. Para reforzar ese concepto, recurrió a una frase del reconocido inversor Warren Buffett: "El riesgo que corrés en una inversión es por hacer cosas que no sabés y no entendés lo que estás haciendo".
Hablar de plata también es parte del crecimiento
En el cierre de su presentación en Jujuy, Alonso volvió sobre una de las ideas que atravesaron toda la charla: la necesidad de quitarle al dinero el lugar de tabú y convertirlo en un tema del que se pueda hablar, aprender y planificar.
"Sáquense las limitaciones cuando pongan sus objetivos en un papel... Está bien hablar de plata, no está mal... Cuando uno crece, eso también se derrama alrededor".
Así, entre números, experiencias personales y preguntas al auditorio, Elena Alonso dejó una idea central: ordenar las finanzas no significa solamente saber cuánto dinero entra y cuánto sale, sino aprender a tomar decisiones para que el dinero acompañe los proyectos y objetivos de cada persona.
RECUADRO
Cuando las preguntas del público se convierten en historias
La exposición tuvo una particularidad: el auditorio no fue un simple espectador. Las preguntas de Alonso dieron lugar a historias concretas, con personas que compartieron sus propias experiencias y objetivos.
Uno de los asistentes contó que actualmente trabaja para construir un fondo de emergencia de 1.000 dólares, con el objetivo de contar con un respaldo ante una contingencia o una eventual pérdida de empleo y evitar recurrir al endeudamiento.
También tomó la palabra un representante de la Fundación Doni, ubicada en Ledesma, quien explicó que la organización proyecta ampliar sus instalaciones para incorporar un centro de equinoterapia destinado a niños y familias.
Alonso remarcó que la educación financiera también resulta fundamental para este tipo de proyectos y entidades. Incluso cuando no existe un objetivo de lucro, sostuvo, "tienen que tener los números muy finitos" y trabajar con una planificación rigurosa.
Otro momento destacado llegó cuando un joven de 16 años contó que desde pequeño mantiene hábitos de ahorro e inversión. "Mi objetivo es hacer un presupuesto invirtiendo en los brokers para mi universidad... transformo los pesos en dólares e invierto en dólares".
Alonso celebró la iniciativa y remarcó la ventaja de comenzar a incorporar estas herramientas desde una edad temprana.