“En este momento, el teatro musical infantil está pasando por una diversidad de propuestas en el país. Hay algunos espectáculos como ‘Annie’, ‘Charly y la fábrica de chocolate’ y ‘Billy Elliot’ que, si bien son traídos desde Norteamérica están actuados por grupos de actores y músicos de nuestro país; mientras que en los espectáculos creados por autores argentinos hay bastante diferencia entre algunos que tienen gran riqueza y otros que es mejor no tenerlos en cuenta”.
Esa reflexión es la voz autorizada de Carlos Gianni, uno de los grandes referentes del género y coautor junto a Hugo Midón de clásicos que vuelven recurrentemente escena como “Derechos torcidos”, “Vivitos y coleando”, “Huesito Caracú”, “La vuelta manzana” y “Playa Bonita”. El músico estará hoy desde las 16 en el Centro Cultural Juan B. Terán (Marco Avellaneda 350) para dictar un laboratorio creativo abierto a toda la comunidad.
Dentro del universo de propuestas, Gianni defiende que no se trate “al teatro infantil como algo menor, toda vez que el público apoya de manera muy eficaz”, aunque advierte que “los dueños de las salas ven en esta elección una manera de sacar el mayor provecho económico en cada función”. “Hay una gran cantidad de academias y escuelas en el país que preparan excelentes actores y cantantes para el teatro musical. Quizá hagan falta más dramaturgos y directores para empatar estas propuestas”, reconoce.
En la historia del género, reivindica naturalmente a Midón, a quien califica como “el primero y el más acertado en cuanto a la creación de teatro musical para los más chicos; tuve el privilegio de que me eligiera para compartir con él muchos de los espectáculos que fueron un éxito de crítica y de público”. “Lamentablemente Hugo no dejó muchos seguidores de su capacidad, pero las obras mantienen la vigencia necesaria para que el público las aprecie muchos años después de haberlas realizado. Esto se debe a que juntos hicimos un teatro no solamente para chicos, sino para toda la familia. Y a que los temas que tratamos en los espectáculos tenían siempre un componente social, que hacía que todos nos sintiéramos involucrados...”, destaca.
“Esperemos que de a poco se vayan igualando la cantidad de eventos de teatro que hay para adultos en comparación con los que son para niños. No siempre es un tema de rentabilidad, seguramente vamos a ir viendo cómo una pedagogía artística para las infancias se hace también muy popular”, augura.