La ciencia actual ya no apoya la cifra de “dormir 8 horas” como un número mágico universal, sino como un rango de referencia. Un análisis publicado por la Royal Society Publishing calculó que las personas de sociedades preindustriales dormían, en promedio, unas 6,4 horas por noche. En cambio, las rutinas actuales están más alejadas del ciclo natural de luz y oscuridad. Entonces, el patrón y las necesidades de descanso cambian según la era histórica y el contexto social en el que vive una persona.

Antes de la masificación de la luz artificial y los horarios industriales, el ser humano no solía dormir 8 horas seguidas, sino que era frecuente el sueño bifásico (dormir en dos bloques nocturnos separados por un periodo de vigilia) o esquemas adaptados al ciclo luz-oscuridad local. 

Más allá de la época histórica, hoy sabemos que el sueño es profundamente individual. Factores como la genética (que determina tu cronotipo), la edad, el sexo biológico, las demandas laborales y el nivel de actividad física hacen que no exista un esquema universal.

Un sueño para todos

En la actualidad, existen profesionales y centros especializados en todo el mundo dedicados a diseñar esquemas y rutinas de descanso a la medida de cada individuo. Los médicos somnólogos (desarrollan la somnología, la medicina del sueño) son neumonólogos, neurólogos o psiquiatras especializados en fisiología del descanso. Mediante estudios clínicos como la polisomnografía (examen del sueño) o monitores de actigrafía, analizan las fases de descanso, ritmos circadianos y posibles trastornos (como apneas o insomnio). Con estos datos diseñan planes médicos y de higiene del sueño personalizados.

Los terapeutas del sueño se basan en principios de la psicología para ajustar esas famosas ocho horas, o quizás menos, o quizás más. La terapia Cognitivo-Conductual para el Insomnio utiliza la restricción o reprogramación del descanso. Modifican progresivamente las horas para consolidar un sueño eficiente y alineado con el reloj biológico. Coaches de Sueño y Cronobiólogos son profesionales enfocados en optimizar el rendimiento y el descanso en adultos, atletas de alto rendimiento o trabajadores en turnos rotativos. Se encargan de evaluar métricas para armar un horario óptimo según el cronotipo (persona matutina o vespertina).

Lo estricto desapareció

Los resultados no significan que dormir ocho horas sea perjudicial sino que muestran que esa cifra no debería considerarse una regla estricta para todos. Una persona puede sentirse completamente descansada después de ocho horas, mientras que otra podría necesitar nueve. De la misma manera, alguien podría funcionar adecuadamente con menos tiempo de sueño, siempre que su descanso sea suficiente y no presente cansancio durante el día.