Ganar un Mundial no cambia las dificultades cotidianas del deporte argentino. Con la medalla todavía fresca tras la consagración de Las Leonas en la Copa del Mundo, la tucumana Victoria Sauze visitó el programa Sería Increíble (Olga) junto a sus compañeras de equipo Sofía Cairó, Emma Knobl, Mercedes Artola y Lara Casas. En una charla distendida pero directa con Nati Jota y sus panelistas, la jugadora de la selección habló del contraste entre el éxito en la elite y las limitaciones estructurales que enfrentan a diario.
Pagar para jugar y la realidad económica del alto rendimiento
A pesar de las décadas de logros internacionales de Las Leonas, el hockey sobre césped en Argentina sigue siendo amateur, a diferencia de lo que pasa en el circuito profesional europeo.
"Acá en los clubes las jugadoras pagamos para jugar. Hay algunos clubes que te becan o te liberan de la cuota por ser jugadora de selección o ser olímpica, lo cual es una ayuda linda, pero estamos lejos de cobrar como se imagina la gente. Al contrario: pagás la cuota de socio y, en algunos casos, una cuota aparte por el deporte", explicó Sauze durante la entrevista.
Al profundizar sobre cómo sostiene su carrera, la tucumana detalló los apoyos oficiales: "Nosotras como Leonas recibimos una beca del Estado a través del Enard, y con eso vivimos. Pero la realidad es que es poco para lo que demanda la vida de un deportista de alto rendimiento y de cualquier persona. Entrenamos de lunes a viernes todos los días, a la tarde con los clubes o doble turno con la selección. El sábado tenés partido, necesitás descansar, alimentarte bien y vivir en una zona cerca del entrenamiento para sumar horas de descanso. No alcanza, pero entre todas le buscamos la vuelta y pedimos ayuda por diferentes lados".
Infraestructura desactualizada frente a las potencias
Uno de los momentos más críticos del diálogo se centró en las condiciones de entrenamiento diario en el Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (Cenard), cuyas instalaciones están muy atrasadas frente a la competencia internacional.
"Para empezar, hay diferencia en la infraestructura. Las canchas en las que entrenamos en el Cenard son completamente diferentes a las que competimos internacionalmente. Son canchas que ya tienen más de 10 años. Incluso hay clubes de Buenos Aires que tienen mejor calidad de sintético que la cancha del Cenard. Para competir al máximo nivel necesitás la calma de poder alimentarte, descansar y suplementarte bien sin tener la preocupación de si vas a llegar a pagar el alquiler a fin de mes".
La unión del grupo
Rodeada en la mesa por varias de las jóvenes figuras que renovaron el plantel, Sauze valoró la unión interna como algo clave para sostener el nivel del equipo:
"En este grupo hay mucha diferencia de edades, pero adentro no se nota. Todas entendimos desde el primer momento el lugar donde estamos y el rol que ocupa cada una, tanto en lo deportivo como en lo humano. Parecemos todas hermanas; este grupo se siente más como una familia que como un equipo por la cantidad de horas que compartimos. La frescura de ellas nos contagia y la experiencia que tenemos les sirve, aunque adentro de la cancha demuestran una madurez increíble".
El freno dirigencial a la profesionalización
Al ser consultada sobre las posibilidades reales de que el hockey argentino dé el salto hacia una estructura rentada, la campeona del mundo fue clara al señalar las fallas organizativas de base.
"Ojalá, pero creo que todavía estamos muy lejos de eso. Para profesionalizar el deporte se necesitan marcas, presupuesto, infraestructura y visibilidad. Nosotras venimos ganando hace mucho, pero es un problema de base, muy dirigencial. Estamos estructurados por la Confederación Argentina, luego las asociaciones de cada provincia y los clubes. Hay un gris en el amateurismo que no se termina de romper", concluyó la tucumana.