Lionel Messi habría elegido la intimidad del vestuario para comunicarles a sus compañeros una decisión que terminaría marcando el cierre de una era. El 19 de julio, minutos después de la derrota frente a España en la final del Mundial, el capitán habría confirmado que aquel había sido su último partido con la Selección Argentina.

La escena estuvo atravesada por el golpe de perder el título. Con 39 años y después de completar otro Mundial como referente del equipo, Messi habría tomado la palabra antes de que la delegación abandonara el estadio rumbo al hotel.

Primero habría agradecido el esfuerzo realizado durante toda la competencia. El capitán destacó especialmente la entrega de un plantel que llegó al último partido con varios futbolistas golpeados, lesionados o al límite desde lo físico. Después habría llegado la frase que nadie quería escuchar: “Este fue mi último partido en la Selección”.

Pero la charla no habría terminado allí. Messi habría evitado poner el foco exclusivamente sobre su despedida y dejó un pedido pensando en el futuro del seleccionado: “Lo único que les quiero pedir es que sigan con este grupo hermoso. El grupo fue lo que nos trajo hasta acá, lo que nos hizo construir lo que construimos y lograr lo que logramos”, habría dicho.

La reacción inicial habría sido mantener aquella conversación dentro del vestuario. Sus compañeros todavía conservaban la esperanza de que, con el paso de los días y superado el dolor de la final, el rosarino pudiera reconsiderar su decisión.

Leandro Paredes fue uno de los primeros futbolistas en dar indicios de lo sucedido al regresar a Argentina. El mediocampista expresó públicamente el dolor que había generado la decisión y reconoció el deseo del plantel de convencer al capitán para que continuara.

Finalmente, Messi confirmó su retiro públicamente. En su carta de despedida contó además que había comenzado a escribir aquellas palabras el 21 de julio, apenas dos días después de la final.

Después de dos décadas con la camiseta argentina, su última charla habría tenido menos de despedida individual que de legado: antes de marcharse, el capitán pidió cuidar el grupo que construyó junto a sus compañeros.