En una semifinal electrizante, la selección de España dio el gran golpe del Mundial al derrotar 4-3 al local y vigente campeón olímpico, Países Bajos, en la ciudad de Amstelveen. Con este resultado, el conjunto español se convirtió en el primer finalista del certamen ecuménico —instancia a la que no accedía desde 1998— y espera por el desenlace del duelo entre Los Leones y Alemania para conocer a su rival por la medalla dorada.
El encuentro comenzó favorable para los neerlandeses, que impusieron su ritmo desde el arranque y abrieron el marcador en el segundo cuarto a través de Koen Bijen. Sin embargo, las intervenciones clave del arquero Luis Calzado mantuvieron con vida a España, que encontró la igualdad sobre el cierre del tercer cuarto gracias a un oportuno desvío de José Basterra tras un envío al área de Marc Miralles.
El quiebre definitivo del partido llegó a falta de 11 minutos para el final: el delantero local Duco Telgenkamp recibió una tarjeta amarilla con diez minutos de suspensión tras agredir a un rival, dejando a su equipo con un jugador menos. España aprovechó la superioridad numérica con una ráfaga letal: Basterra marcó el 2-1, Pepe Cunill amplió la ventaja mediante un córner corto y nuevamente Basterra, de penal, selló su triplete personal para estampar un contundente 4-1 que parecía sentenciar la historia.
No obstante, el cierre tuvo dramatismo puro. Jugados por el descuento y sin arquero en cancha, los locales acorralaron a la defensa española y achicaron la diferencia con dos goles de córner corto anotados por Jop Janssen y Joep de Mol, dejando el marcador 4-3 a un minuto del epílogo. Pese a la desesperada arremetida naranja, España resistió los últimos embates y aseguró su pasaje al choque por el título del próximo domingo, mientras toda la atención se traslada a la presentación de la selección argentina.