Tomás Medina empieza a dejar atrás aquella etapa en la que todo era nuevo. El tucumano llegó al Benetton Rugby en enero, necesitó adaptarse al ritmo y las exigencias del rugby europeo y, seis meses después, consiguió una señal importante sobre su futuro: el club italiano decidió renovar su contrato hasta junio de 2028.

Ahora comienza otro desafío. Medina se encuentra realizando la pretemporada con la mirada puesta en su segunda campaña y con una diferencia respecto de aquellos primeros entrenamientos en Italia: ya conoce el terreno sobre el que deberá moverse.

“Enfrento esta nueva temporada con mucha más experiencia y mucha más confianza. Quiero continuar mi camino de crecimiento mejorando todo lo que aprendí durante los últimos seis meses”, señaló el centro surgido de Cardenales.

La adaptación representó uno de los principales desafíos desde su llegada. Medina encontró un rugby diferente, donde la intensidad convive con una atención permanente sobre pequeños aspectos del juego.

“Los primeros seis meses me ayudaron a conocer lo que es el rugby europeo, a mis compañeros y al ambiente. Encontré un nivel muy alto, muy duro, donde hay muchos detalles y mucha intensidad”, explicó.

Lejos de tomarlo como un obstáculo, encontró allí una oportunidad. “Es algo que me gusta mucho porque así se puede mejorar más rápido”, agregó.

Un crecimiento que va más allá de lo físico

La renovación hasta 2028 también modifica el escenario. Medina ya no atraviesa solamente una experiencia europea de corto plazo: Benetton apostó por darle continuidad y el tucumano tendrá tiempo para desarrollar su juego dentro de una estructura que ya conoce.

En ese proceso identificó diferentes aspectos sobre los que pretende trabajar.

“En esta etapa de mi carrera, y durante estos meses en Benetton, me estoy enfocando particularmente en mejorar mi parte física y, al mismo tiempo, desarrollar aún más mi parte táctica y mental, para ser más eficiente cuando estoy en la cancha”, sostuvo.

La búsqueda, entonces, no pasa únicamente por responder a la exigencia física del rugby europeo. Medina pretende crecer en la lectura de los partidos y en la toma de decisiones, dos aspectos que adquieren todavía mayor importancia en una posición como la de centro.

Los primeros seis meses sirvieron para conocer. La segunda temporada deberá servir para consolidarse.

El desafío de ganarse un lugar

Medina también atraviesa una pretemporada diferente desde lo colectivo.

Después de compartir sus primeros meses con el plantel, el tucumano considera que una de las claves estará en profundizar las conexiones construidas dentro del grupo.

“Estamos haciendo un trabajo de equipo muy importante. Queremos mejorar la conexión dentro y fuera de la cancha”, explicó.

El objetivo apunta hacia una temporada en la que Benetton intentará fortalecerse desde la cohesión del plantel. “Nuestra intención es consolidar aún más nuestra unidad de objetivos para afrontar de la mejor manera la temporada”, agregó.

Para Medina, ese camino colectivo convivirá con su propio desafío: seguir creciendo y conseguir cada vez mayor protagonismo.

El tucumano ya superó el impacto inicial de desembarcar en Europa. Conoció la intensidad, entendió las exigencias y empezó a incorporar los detalles de un rugby diferente al que lo acompañó durante su formación.

Benetton respondió a esos primeros meses con una apuesta a largo plazo y extendió su vínculo hasta junio de 2028.

Ahora comienza una etapa distinta. Tomás Medina ya no llega a Italia para descubrir el rugby europeo: empieza su segunda temporada con la misión de demostrar cuánto pudo crecer después de conocerlo.