La negociación entre el Gobierno nacional y los gobernadores del Norte Grande volvió a quedar en el centro de la escena política. El acuerdo alcanzado en torno a los subsidios para las denominadas “zonas cálidas” no sólo implica una discusión sobre las tarifas eléctricas, sino también expone la trama de acuerdos, apoyos legislativos y estrategias electorales que comienza a tomar forma de cara a 2027.
Para Luis Karamaneff, doctor en Ciencias Políticas, detrás del entendimiento existe una negociación más amplia entre la Nación y los mandatarios provinciales. El especialista explicó a LA GACETA que el esquema que beneficia a las provincias del norte está directamente relacionado con la decisión de reducir los subsidios en las denominadas “zonas frías” del sur.
La Nación alcanzó un acuerdo con los gobernadores del Norte Grande y modificará el esquema de subsidios a la energía en las zonas cálidas“Esta negociación implica un trueque directo por eliminar zonas frías, es decir, quitarles los subsidios a las provincias del sur para contribuir al equilibrio fiscal y a la política fiscal del Gobierno nacional”, dijo. Pero el trasfondo no es solamente económico. Karamaneff consideró que el acuerdo debe analizarse dentro de las características del federalismo argentino y de las necesidades políticas de la administración de Javier Milei, que no cuenta con una coalición legislativa propia en el Congreso.
“Un gobierno que carece de una coalición legislativa en el Congreso está necesitado del apoyo legislativo que tienen los gobernadores”, señaló.
Un federalismo de negociaciones directas
El politólogo describió el escenario actual como un proceso de consolidación de vínculos directos entre los gobiernos provinciales y la Casa Rosada. “Lo que encontramos en Argentina, y que cada vez se va consolidando, es un federalismo, un archipiélago de provincialismos que articulan de manera directa con el Gobierno nacional”.
En ese esquema, los gobernadores del Norte Grande encuentran incentivos para coordinar posiciones y negociar en conjunto. Sin embargo, Karamaneff aclaró que esa coordinación no implica la existencia de un bloque político homogéneo. “Hay mayores incentivos para negociar en bloque y de esa manera presionar al Gobierno nacional, acordar o negociar, pero siempre mirando estrictamente el juego local”, sostuvo.
El Norte Grande unificó su postura y reclamó al Gobierno nacional una ley de tarifas eléctricas para "zonas calientes"Para los mandatarios, la negociación con Milei puede convertirse en una herramienta para obtener recursos, obras o beneficios para sus provincias. A cambio, la Nación busca respaldo para sus iniciativas y una mayor previsibilidad política en el Congreso.
La relación, sin embargo, está atravesada por los intereses particulares de cada distrito. Las diferencias entre los gobiernos provinciales hacen que el vínculo con la Casa Rosada no pueda interpretarse como una alianza estable ni permanente.
Tucumán, Salta y Catamarca: las provincias que mira la Nación
La proximidad de las elecciones de 2027 introduce otro factor decisivo. Según Karamaneff, el Gobierno nacional todavía no tiene definida su estrategia electoral en varias provincias y eso abre un terreno de disputa política. “En principio pareciera que el Gobierno nacional todavía no tiene claro cuál va a ser la estrategia en cada una de las provincias”, explicó.
El especialista planteó que La Libertad Avanza deberá resolver si competirá de manera directa en cada distrito o si buscará acuerdos con los gobernadores. Esa definición podría modificar sustancialmente el vínculo que hoy mantiene con los mandatarios.
En ese escenario, Tucumán aparece como una de las provincias clave. Karamaneff ubicó al distrito junto con Salta y Catamarca entre los territorios donde todavía existe mayor incertidumbre respecto del futuro político.
Jaldo llevó el reclamo de Tucumán por las tarifas de luz a la Asamblea del Norte Grande“Donde se está jugando alguna cuestión más importante es en Salta, Catamarca y Tucumán, en donde los gobernadores todavía no parecieran tener definida la estrategia sobre qué es lo que van a hacer”, señaló.
La situación adquiere especial relevancia en Tucumán ante la posibilidad de una eventual competencia entre el gobernador Osvaldo Jaldo y un dirigente de La Libertad Avanza, como Lisandro Catalán. Si ese escenario se concretara, la relación entre la Casa Rosada y los gobernadores podría atravesar una nueva etapa.
Un bloque con intereses diferentes
Karamaneff remarcó que hablar de un bloque de gobernadores del Norte Grande puede resultar engañoso si no se tienen en cuenta las diferencias políticas entre las provincias.
“No es lo mismo la situación de Misiones que lo que pasa en Jujuy y Chaco, que son gobiernos mucho más alineados con el Gobierno nacional, que lo que pasa, por ejemplo, con Formosa y La Rioja, que son netamente opositores”, explicó.
Por eso, el especialista considera que los acuerdos actuales deben entenderse principalmente como alianzas circunstanciales. Los gobernadores pueden coordinar posiciones cuando existen intereses comunes, pero cada uno conserva una estrategia propia en función de su realidad provincial.
Esa dinámica también explica por qué, a su entender, todavía resulta difícil pensar en una proyección nacional del Norte Grande.
El poder local por encima de un proyecto nacional
Para Karamaneff, los gobernadores priorizan la conservación y consolidación de su poder dentro de sus propias provincias antes que la construcción de un espacio político con aspiraciones nacionales.
“Las fichas con las que les toca jugar y que en el corto plazo les convienen tienen una estrategia estrictamente local e individual”, afirmó.
En ese sentido, consideró que son los propios mandatarios quienes, en muchos casos, no buscan dar el salto hacia la política nacional. “Me parece que son los propios gobernadores los que no buscan una proyección nacional”, sostuvo.
La paradoja es que esa estrategia puede resultar efectiva para fortalecer el poder provincial, pero al mismo tiempo dificulta la construcción de una agenda común para el Norte Grande.