Un estudio realizado en más de 500 estudiantes secundarios detectó diferencias entre chicas y chicos al momento de aprender inteligencia artificial. Los resultados muestran que la brecha no está relacionada con una menor capacidad de las adolescentes, sino con factores como la confianza en sus propias habilidades, las experiencias tecnológicas previas y el apoyo que reciben durante el aprendizaje.

La investigación, publicada en la revista Cogent Education, analizó cómo influye la autoeficacia, el apoyo institucional y el género en los resultados de aprendizaje vinculados con IA. El trabajo fue realizado en Qatar, aunque incluyó estudiantes de distintas nacionalidades.

Qué encontró el estudio

Uno de los principales resultados fue que una mayor confianza para trabajar con inteligencia artificial se relaciona con mejores resultados de aprendizaje.

Los investigadores encontraron, además, diferencias según el género: en los estudiantes varones, esa confianza tuvo una relación significativa con el rendimiento, mientras que entre las mujeres esa relación fue mucho menor y no alcanzó significación estadística.

El estudio también analizó el papel del apoyo institucional y encontró que sus efectos no fueron iguales en ambos grupos.

Qué significa la autoeficacia

La investigación utiliza el concepto de autoeficacia para referirse a cuánto confía una persona en su capacidad para utilizar y comprender herramientas de inteligencia artificial.

No significa necesariamente saber más o menos. Una estudiante puede tener los conocimientos necesarios y, al mismo tiempo, sentirse menos segura al momento de resolver una actividad.

Para medir esta variable, los investigadores preguntaron a los alumnos por su confianza para usar IA de manera responsable en contextos académicos y futuros. También evaluaron conocimientos de programación, robótica, datos, resolución de problemas y pensamiento algorítmico.

Por qué aparecen diferencias entre chicas y chicos

Los autores vinculan esta brecha con experiencias sociales y educativas previas.

Entre los factores mencionados aparecen una menor exposición de las chicas a determinados espacios tecnológicos y la menor presencia de referentes femeninos en áreas como programación, robótica o inteligencia artificial.

Esto puede influir en la forma en que las adolescentes se perciben dentro de esos ámbitos incluso antes de elegir una carrera relacionada con tecnología.

Qué papel puede tener la escuela

Los investigadores plantean que no alcanza con garantizar acceso a herramientas de IA. También es necesario generar experiencias prácticas y entornos donde los estudiantes puedan probar, equivocarse y desarrollar confianza en sus propias capacidades.

La investigación señala que el apoyo institucional puede influir en el aprendizaje, aunque sus efectos no son iguales para varones y mujeres. Por eso, los autores sostienen que las estrategias educativas deberían contemplar esas diferencias.