Hace tiempo que en Atlético Tucumán cambió el clima. Lejos quedó aquella época en la que volver con las manos vacías fuera de la provincia se había vuelto una costumbre, cuando al equipo le costaba sostener su arco en cero y, sobre todo, ganar. La salida de los vestuarios después del triunfo frente a Estudiantes de Río Cuarto evidenció esa transformación: ya no hay miradas tristes ni cabezas gachas; ahora aparecen sonrisas y ojos cargados de ilusión.
Con un parlante “al palo”, Leonel Di Plácido fue el encargado de ponerle música a la celebración “decana” en Río Cuarto y también el último en subirse al colectivo. Antes de él ya habían pasado prácticamente todos los protagonistas, otra vez conformes con el resultado y coincidiendo en adjudicarle a Julio César Falcioni buena parte de los méritos de este cambio de rumbo.
“La verdad que vale mucho. Lo necesitábamos después de lo que había pasado con Sarmiento, que nos había dolido. Después pudimos reponernos en la Copa Argentina y ahora creo que también lo hicimos muy bien”, dijo Kevin Ortiz, el primero en detenerse a hablar.
El ex Rosario Central ingresó en la mitad de la cancha durante el tramo final, una variante a la que el DT suele recurrir para darle aire al equipo en los últimos minutos. “Desde la llegada de Julio nos fue bien. Empezamos a ganar, a cosechar puntos y eso es importante para dejar de mirar hacia abajo”, agregó Ortiz.
Además, planteó algo que el propio entrenador había advertido en rueda de prensa: Atlético salió a Río Cuarto con la intención de ganar. “Siempre queremos ser protagonistas, intentar jugar y desplegar el juego que quiere Julio. Sabíamos que estábamos en deuda en el torneo y que hoy teníamos la posibilidad de meternos entre los ocho. La idea es seguir peleando y poder clasificar”, comentó el volante.
La mirada del capitán
Mientras los protagonistas seguían pasando (entre ellos, el presidente Mario Leito, que viajó junto a la delegación), Renzo Tesuri se acercó a hablar con LA GACETA. El mismo capitán que supo dar la cara cuando las cosas no salían de la mejor manera en el “Decano” ahora disfrutaba de la posibilidad de transmitir un mensaje mucho más positivo.
“Salvo en el final, cuando empezamos a sufrir un poquito con alguna pelota parada, durante el partido prácticamente no sufrimos. Nos vamos muy contentos porque otra vez estuvimos sólidos en la fase defensiva y mantuvimos el arco en cero, algo que resaltamos mucho”, dijo Tesuri.
A su vez, valoró el recambio de un plantel que debió afrontar una seguidilla importante de partidos desde el inicio del segundo semestre y que consiguió atravesarla con buenos resultados. “Terminamos un poco cansados algunos, pero dentro de todo estamos muy bien. El equipo está bien y cuando entra uno prácticamente no se siente la salida de otro. Eso es muy bueno para la competencia interna y también para lo que nos pide Julio”, comentó.
Sobre el cierre, lanzó una frase que resume a la perfección la ilusión renovada de este equipo. “De a poquito vamos saliendo de la zona de abajo, pero sabemos que no podemos conformarnos con esto. Queremos ir por más”, aseguró Tesuri.
El secreto
Alexis Canelo, que alcanzó su tercer partido con la camiseta de Atlético, también se sumó al análisis y resumió la fórmula de este buen momento. “En el fútbol a veces no hay tanto secreto. Hay que entrenarse bien, ser un gran profesional y dar todo por el compañero. Eso vale muchísimo”, sintetizó.
Sobre el final de la charla, puso rápidamente la mirada en el doble compromiso como local frente a Instituto y Belgrano. El primero será contra la “Gloria”, este sábado desde las 16 en el Monumental. “Ahora tenemos partidos de local y sabemos que tenemos que hacernos más fuertes en nuestra cancha. Ojalá podamos aprovechar este triunfo y seguir sumando”, concluyó el tucumano.
Así, entre música, risas y un parlante cargado al hombro, el plantel emprendió el regreso a Tucumán después de la última escala de una seguidilla desgastante. Este martes tuvo descanso y el miércoles volverá a entrenarse con la cabeza puesta en Instituto, con la clasificación a los cuartos de final de la Copa Argentina asegurada y la satisfacción de haberse metido en zona de playoffs del Clausura.
Pero algo cambió más allá de los resultados. Atlético ya no vuelve de sus viajes pensando únicamente en cuánto falta para alejarse del fondo. Ahora sonríe, suma y empieza a levantar la mirada. Y cuando un equipo recupera la confianza, también recupera el derecho a preguntarse hasta dónde puede llegar.