Antes de que empezara un partido de la Selección, en los recreos y en los grupos de WhatsApp se discutía quién jugaba, quién podía ganar y cuánta plata dejaba cada resultado. Durante el Mundial, para algunos adolescentes seguir el resultado también implicó comprobar si habían acertado una apuesta.
Seis estudiantes tucumanos hablaron de esa realidad en "Panorama Tucumano": contaron que, durante la Copa, algunos compañeros pedían el celular en plena clase o preguntaban a los profesores cómo había terminado un partido. El interés, muchas veces, no era solamente deportivo: querían saber si habían ganado o perdido dinero, según dijeron los jóvenes que habían participado del concurso “Territorio Digital: ¿Quién tiene el control?”, organizado por Comfye, y habían trabajado en sus escuelas sobre el uso responsable de la tecnología y los riesgos del entorno digital.
Desde Pálpitos, una de las casas de apuestas habilitadas en Tucumán, dijeron haber observado el mismo movimiento desde el otro lado de la pantalla. “Se vio más que todo en la página intentando acceder”, contó a LA GACETA Ignacio Sagra, uno de los referentes de la empresa. Y añadió: “Subió un poquito el porcentaje de bloqueo de jóvenes”.
Más apuestas durante la Copa
Según Sagra, el Mundial no solo movilizó a los apostadores habituales: también acercó al juego a personas que antes no participaban. “Sin duda hubo un crecimiento grande en la apuesta”, afirmó. “Gente que no es tan llegada al fútbol termina haciéndose al fútbol, y en la apuesta pasa lo mismo”, explicó.
El propio representante resumió esa entrada ocasional con una escena cotidiana: “Estamos en un asado, hagamos una apuesta, mirá que juega Argentina”. El partido se convierte así en una excusa compartida y la apuesta puede aparecer como un entretenimiento más, incluso para quien nunca había ingresado a una plataforma.
La percepción de los estudiantes aporta otra dimensión. Ellos estimaron que seis o siete de cada 10 compañeros de su entorno habían apostado durante el Mundial. También describieron una ilusión de control: muchos chicos creían que conocer a los equipos, a los jugadores o las estadísticas les daba más posibilidades de acertar.
Esa experiencia tiene un contexto nacional. El Séptimo Estudio Nacional sobre Consumo de Sustancias Psicoactivas en Estudiantes de Enseñanza Secundaria, elaborado por Sedronar en 2025, encontró que el 26,2% de los alumnos había apostado durante los 12 meses anteriores y que el 20,5% lo había hecho online. En Tucumán, el relevamiento alcanzó a 5.002 estudiantes de 42 escuelas: el 24,2% había apostado en alguna modalidad y el 18% lo había hecho por Internet.
Más intentos de acceso y más bloqueos
Pálpitos sostuvo que el crecimiento de la actividad estuvo acompañado por un aumento de los intentos de acceso de menores. Sagra no informó cuántos casos detectaron ni qué variación registraron durante la competencia, pero afirmó que el porcentaje de bloqueos a jóvenes había subido. De acuerdo con la empresa, sus controles exigen datos personales y la verificación de identidad para impedir que una persona menor de 18 años abra una cuenta.
La Copa fue un pico dentro de un calendario que mantiene activo al mercado durante todo el año. Sagra explicó que los fines de semana concentran buena parte del movimiento por el fútbol argentino y que también generan apuestas la Copa Libertadores, la Champions League, la NBA y los grandes torneos de tenis. “También a principio de mes, por un tema ya económico”, agregó.
La responsabilidad de las empresas
La expansión del negocio reaviva la discusión sobre la publicidad de apuestas en transmisiones deportivas, camisetas, redes sociales y contenidos de influencers. Consultado sobre una eventual restricción, Sagra respondió: “Si todo lo que sea para solucionar el tema de la ludopatía adolescente es algo que suma, bienvenido sea”. Luego reconoció una responsabilidad compartida: “Nos tenemos que hacer cargo todos, cada uno tiene que poner la parte y creo que nosotros también”.
El Mundial terminó, pero la discusión quedó instalada en las escuelas. Los testimonios de los estudiantes mostraron que las apuestas ya forman parte de conversaciones cotidianas entre adolescentes. La empresa, por su parte, reconoció que durante la Copa aumentaron tanto la actividad como los intentos de acceso de jóvenes. El desafío ahora es medir mejor ese movimiento y convertir los controles anunciados en barreras que realmente impidan el ingreso de menores.
Esta nota forma parte de una producción especial de LA GACETA sobre las apuestas online entre adolescentes, sus formas de acceso, sus consecuencias y las responsabilidades de las familias, las escuelas, el Estado y las empresas del sector.