Venezuela y, poco más de seis semanas después, Colombia registraron terremotos de magnitud similar en una región geográfica próxima. La crisis humanitaria y habitacional sigue siendo la misma: cientos de muertes, miles de heridos, ciudades colapsadas y búsquedas desesperadas de desaparecidos, lo que deja una imagen abrumadora y preocupante, donde la fragilidad humana, las gestiones estatales y la amenaza de un nuevo movimiento telúrico parecen estar al acecho. La Argentina comparte algunas similitudes con estas naciones que van más allá de la geografía.

Terremoto en Colombia: llegó el alivio para dos familias argentinas

Los temblores registrados en los países del norte continental encendieron la alarma entre los distintos Estados de Sudamérica y reabrieron debates sobre la posibilidad de que una tragedia semejante ocurra en el resto de las zonas. En nuestro país, el riesgo sísmico es concreto y hay áreas que muestran un mayor índice de peligrosidad, aunque esto no está vinculado con la geología de Colombia y Venezuela.

Diferencias tectónicas en el norte continental

Los eventos sísmicos entre los países vecinos de la parte septentrional del continente tampoco fueron semejantes, algo que radica en las dinámicas tectónicas y las profundidades de ambos fenómenos. Mientras que en Colombia el sismo se produjo en una región donde interactúan la placa Sudamericana y la placa de Nazca, ubicada bajo el océano Pacífico, en Venezuela estuvieron involucradas la placa Sudamericana y la placa del Caribe. Así fue que el temblor en el primer país ocurrió por un proceso de subducción, mientras que en el segundo se trató de un acomodamiento natural de las estructuras. Pero las diferencias entre ambos no radican únicamente en procesos geológicos.

Ante la consulta del conductor, donde advierte que el terremoto de Colombia, a pesar de su gravedad, pareciera un fenómeno menos violento y con menores consecuencias que la última catástrofe que vivió Venezuela, el doctor en Geología e investigador del Conicet Andrés Folguera advirtió al medio La Nación que la distancia está en las gestiones gubernamentales. “Son dos casos diferentes, básicamente por el Estado. La magnitud y la amplificación de ondas por terrenos blandos es parecida, lo que es diferente es que probablemente en Colombia se atendió a normas sismo-resistentes y en Venezuela durante décadas no”, señaló el especialista.

El rol de la gestión estatal y la prevención

Folguera advirtió que, en un terremoto, la dimensión de la tragedia está dada por una conjunción de factores. “Hay tres variables que definen la cantidad de destrucción y muerte: una es la profundidad de los sismos, otra es su escala y la tercera son las acciones estatales, sobre todo las previas al sismo”, señaló el investigador. “Construir con estándares sismo-resistentes es lo que salva vidas”, agregó.

El especialista aclaró que no debería existir preocupación por la existencia de una cadena de sismos que llegue a la Argentina direccionada por la Cordillera de los Andes. Aunque las naciones occidentales comparten esta hilera montañosa, los recientes movimientos registrados en Colombia y Venezuela no modifican, por sí mismos, la amenaza existente en el territorio nacional.

La vulnerabilidad humana y la falta de planeamiento 

Aunque los países forman parte de la región sudamericana, los movimientos telúricos tienen diferentes contextos tectónicos. Colombia está directamente vinculada con la interacción de la Placa de Nazca y la Placa Sudamericana, mientras que Venezuela presenta una dinámica relacionada también con la Placa del Caribe. Por ese motivo, un temblor ocurrido en Colombia o Venezuela no implica que vaya a producirse otro de gran magnitud en la Argentina.

Sin embargo, Folguera advirtió que tragedias humanitarias de este tipo pueden suceder en nuestro territorio. “Deberíamos preocuparnos porque estas situaciones pueden pasar en nuestro país”, señaló. “Tenemos fallas activas que producen sismos de esta misma magnitud, tenemos condiciones de vulnerabilidad social, de corrupción donde se construyó sin estándares antisísmicos. Estamos en escenarios equivalentes”, subrayó el experto.

La cultura antisísmica como factor clave

El investigador del Conicet, sin embargo, señaló que hay provincias que pueden encontrarse con el mismo proceso de subducción que Colombia. “En Salta, en Jujuy y en Neuquén hay condiciones equivalentes porque la placa de Nazca se hunde debajo de los Andes de igual manera y hay una serie de fallas activas que son plausibles de desplazarse”, detalló Folguera.

Por último, señaló que algunas regiones de la Argentina son menos propensas a estas tragedias a pesar de los movimientos telúricos. “Donde más cultura antisísmica existe, hay más posibilidades de que se produzcan menos muertes”, concluyó el especialista.