El calendario litúrgico tiene una celebración popular este martes 11 de agosto. La comunidad franciscana está de fiesta por la conmemoración de la vida, obra y muerte de Santa Clara de Asís. Abanderada como escritora de la primera regla de vida de las mujeres en la Iglesia, dedicó su vida a la religión, renunciando a todo cuanto tenía para servir al catolicismo.
Día de San Cayetano: la fe que camina más de 20 kilómetros en TucumánSanta Clara de Asís nació en 1194 en Italia en una familia noble. Abandonó una vida de comodidades para internarse en el monasterio de San Damián. Fundó la Orden de las Hermanas Clarisas en 1213 junto a Francisco de Asís. Fue una orden de clausura y vida contemplativa, con religiosas dedicadas principalmente a la oración y el trabajo manual.
La vida de Santa Clara de Asís
Desde joven, Santa Clara sintió una profunda vocación religiosa y, siguiendo el ejemplo de San Francisco de Asís, decidió dedicar su vida a Dios y a los más pobres. En 1212 abandonó su hogar y se unió a Francisco con menos de 20 años. Poco después fundó su orden junto a él.
Clara vivió durante más de 40 años en el Monasterio de San Damián, donde se dedicó, además de a la oración, a la pobreza y el servicio a sus hermanas. Fue una mujer fuerte y de gran espiritualidad. Luchó para que su comunidad pudiera vivir según el ideal de pobreza inspirado por Francisco. En 1253, poco antes de morir, consiguió la aprobación pontificia de su propia Regla, convirtiéndose en la primera mujer de la Iglesia en lograrlo.
Día de Santa Ana: la poderosa oración para pedir por las mujeres que desean tener hijosSanta Clara es patrona de las clarisas, las bordadoras, las lavanderas y de las enfermedades visuales. En 1958, el Papa Pío XII la declaró oficialmente patrona de la televisión y las telecomunicaciones, conmemorando que, estando enferma, en 1252 pudo ver y escuchar milagrosamente toda la misa de Navidad reflejada en la pared de su celda.
Oración para pedir ayuda a Santa Clara de Asís
Gloriosísima virgen
y dignísima madre santa Clara de Asís,
espejo clarísimo de santidad y pureza,
base firme de la más viva fe,
llamarada de perfecta claridad
y erario riquísimo de todas las virtudes.
Por todos estos favores con que
el Divino Esposo te colmó,
y por la especial prerrogativa
de haber hecho a tu alma
trono de su infinita grandeza,
alcánzanos de tu inmensa piedad,
que limpie nuestras almas
de las manchas y de las culpas,
y, destituidas de todo efecto terreno,
sean templo digno de su morada.
También te suplicamos por la paz
y tranquilidad de la Iglesia,
para que se conserve siempre en la unidad de fe,
de la santidad y de las costumbres,
que la hacen incontrastable
a los esfuerzos de sus enemigos.
Y si fuese para mayor gloria de Dios
y bien espiritual mío
concededme, te ruego
cuanto pido en esta oración,
y el favor especial que tanto necesito:
(hacer la petición).
Apiádata de mi y consígueme
rápida y favorable solución
a esta urgente y apremiante solicitud,
que agobia y entristece mi corazón.
Vos, como Madre y protectora,
no me abandones en este difícil trance,
presenta mis deseos ante el Trono de Dios,
pues yo confío en la bondad infinita,
que por tus méritos alcanzaré,
para mayor honra y gloria
de Nuestro Señor,
que vive y reina por los siglos de los siglos,
Amén.