Dagoberto Chung habla y sus ojos pequeños acompañan cada recuerdo. Profesor de teatro, teatrista y narrador oral, llegó desde la ciudad de Colón, Panamá, para participar de la 11ª edición de Congresales de la Palabra, el encuentro internacional de narración oral escénica organizado por el Ente Cultural de Tucumán y Tucucuentos Solidarios. Desde 1998 investiga la oralidad y lleva sus relatos a comunidades rurales y urbanas de su país. Esta vez, la palabra lo trajo hasta un destino que había esperado durante años.
“Argentina siempre fue mi sueño, pero esta fue mi oportunidad de llegar. Es la tercera vez que lo intento”, contó Chung. El viaje finalmente se concretó y, después de varios días en Tucumán, hoy emprende el regreso a Panamá.
El encuentro reunió a narradores de distintas provincias y también del exterior, con artistas de México y Paraguay. Tras el acto formal de inauguración en la sala Orestes Caviglia, la delegación partió hacia los Valles Calchaquíes. La propuesta también llegó a escuelas de Ampimpa, Los Zazos y Amaicha del Valle. En la escuela Nº 10, Chung dictó para docentes el taller “La oralidad: cantera eterna”. “La idea era presentar el universo de la oralidad como un recurso, porque una cantera es de donde sacamos materiales para construir. Entonces, la oralidad es un recurso”, explicó.
Su participación también incluyó relatos en diferentes espacios y encuentros con niños. “Es un encuentro hermoso y me voy de aquí lleno de muchas vivencias y de mucha riqueza cultural”, afirmó.
Historia de identidades
Entre cuento y cuento, Chung también convirtió su propia vida en relato, a partir del origen de sus padres. Durante años no se sintió cómodo con su nombre, hasta que logró reconciliarse con su historia. Su explicación sobre la familia despertó risas. “Mi papá era un chino cantonés, de Asia. Mi mamá, una cholita chiricana. Y está mi esposa, que es afroantillana, de raíces africanas. Por eso digo que mis hijos son Naciones Unidas”, expresó.
Pero hubo un momento en el que la sonrisa cambió. Al hablar de Mercedes Sosa, se llevó una mano al corazón. Las lágrimas aparecieron en sus ojos.
“Voy a cumplir 70 años en octubre. Mi generación vivió toda la trova latinoamericana, no solamente la trova cubana, sino todo lo que aportaron Mercedes Sosa, Atahualpa Yupanqui y, de Chile, Violeta Parra. Entonces, para mi, la “Negrita” está en el corazón latinoamericano”, dijo y se secó los ojos.
También Tucumán dejó una marca: “A mí lo que más me impresionó y, además, me emocionó mucho es saber a Tucumán como cuna de la Independencia”, sostuvo.
Olga Martínez, integrante de Tucucuentos, recordó que el grupo nació en 2014 con una propuesta de narración solidaria y que el encuentro surgió dos años después, como parte de las actividades del Bicentenario.
Desde entonces, las integrantes visitan escuelas, colegios, asilos, casas cuna y otros espacios. “Es una actividad totalmente ad honorem”, explicó Martínez.
Cada historia requiere una elección. “Todos los días seleccionamos cuentos porque necesitamos historias para niños pequeños, niños más grandes, adolescentes, adultos y ancianos”, señaló. En esa búsqueda, Martínez privilegia a autores tucumanos como Rodolfo Vargas Aignasse, Alejandra Bursac Sáenz, Leticia Mure y Octavio Cejas. Así, entre voces locales y visitantes, Congresales de la Palabra volvió a demostrar que una historia puede cruzar fronteras, encontrar nuevos oídos y, a veces, tocar el corazón.