Boca no se retiró del mercado de pases. Aunque el libro de incorporaciones ya cerró para la mayoría de los equipos, el "Xeneize" todavía tiene margen para sumar refuerzos y ya apunta a un nombre que seduce especialmente a Juan Román Riquelme: Ezequiel "Chimy" Ávila.

El delantero de 32 años quedó en libertad de acción luego de acordar la rescisión de su contrato con Real Betis, una situación que simplifica considerablemente cualquier negociación. Al tener el pase en su poder, Boca no necesita negociar con otro club y solo debe alcanzar un acuerdo contractual con el futbolista.

Un viejo conocido que podría volver a la Ribera

El interés por el Chimy responde a una necesidad concreta. La situación física de Adam Bareiro, que arrastra una hernia de disco, obligó a la dirigencia a buscar una alternativa de experiencia para el centro del ataque.

En ese escenario, Ávila pasó a ocupar el primer lugar de la lista.

Además de su trayectoria en el fútbol europeo, el atacante cuenta con un detalle que suma puntos dentro del Consejo de Fútbol: se formó en las divisiones inferiores de Boca, donde incluso compartió plantel con Leandro Paredes antes de iniciar su camino profesional.

Su representante, Carlos Bilicich, aseguró que ese pasado puede facilitar una eventual adaptación.

"Tiene sentido de pertenencia. Conoce perfectamente lo que significa Boca y vestir esa camiseta no le pesaría", explicó.

Ávila llega después de nueve temporadas en España, donde defendió las camisetas de Huesca, Osasuna y Betis. Su etapa más destacada fue en el conjunto de Pamplona, mientras que en la última temporada disputó 30 partidos, marcó tres goles y aportó tres asistencias, aunque en la mayoría de los encuentros ingresó desde el banco de suplentes.

Antes de emigrar a Europa también tuvo un paso por San Lorenzo, donde jugó 30 partidos oficiales.

Con ese panorama, el "Chimy" Ávila aparece hoy como el principal candidato para reforzar el ataque de un Boca que sigue buscando variantes ofensivas de cara al tramo decisivo de la temporada.