Como ya resulta una sana costumbre en esta columna de LA GACETA Rural, queremos rememorar lo sucedido hace 117 años, cuando un pionero filantrópico tucumano daba nacimiento a la actual Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres, una institución señera en la investigación y desarrollo agroindustrial de la provincia y de la región que tiene reconocimiento mundial.
Este sueño nació en 1909, a partir de la visión de un hombre que quería a su provincia y sabía del potencial productivo de sus tierras, por lo que muchos de sus esfuerzos estuvieron dirigidos a formar una Estación Experimental Agrícola con todas las letras.
Mucha agua corrió bajo el puente de los que es hoy esta institución de investigación agroindustrial de gran prestigio nacional e internacional, una de las iniciativas de Don Ruperto Alfredo Guzmán Méndez. Este filántropo tucumano, perteneciente a la floreciente “Generación del Centenario”, plasmó su sueño luego de varios años de esfuerzos y desafíos, con el trabajo conjunto de hombres y mujeres que pasaron por su directorio, con sus campos de experimentación y laboratorios. Debe destacarse que cada uno de los colaboradores en este sueño se mantuvo fiel a la visión y al esfuerzo del destacado tucumano.
Precisamente el lunes pasado, en la sede de la centenaria institución celebraron este acontecimiento y reafirmaron los objetivos buscados por Guzmán al tomar esta iniciativa hace tantos años que es la de apuntalar el desarrollo agrícola-ganadero de la provincia, y sus industrias derivadas por medio de la investigación, los servicios y la transferencia tecnológica. A raíz de ello, esta institución ha generado diversas herramientas técnicas necesarias para un adecuado desarrollo agroindustrial de todas las actividades productivas de la provincia y de la región.
Creada el 27 de julio de 1909, es la primera en su género en el país. Su diseño incluyó aspectos innovadores para la época, debido a que se trata de una institución estatal gestionada por los propios productores y financiada mayoritariamente con recursos de la producción, por lo que le permitía seguir funcionando adecuadamente y a demanda del sector privado, sin que interesen las banderías políticas que gobernaron y gobiernan la provincia desde el mismo día de su fundación. Su conducción está bajo la órbita de un directorio “ad honorem”, cuyos miembros son designados cada cuatro años por el Poder Ejecutivo de la Provincia.
Este cuerpo colegiado da los lineamientos de las necesidades del sector y con esto formula el presupuesto de gastos y cálculos de recursos, el que se eleva anualmente al Poder Ejecutivo para que sea parte del Presupuesto General de la Provincia. Asimismo, ejecuta los programas presupuestados y aprobados por el Gobierno dentro del marco que le fija la ley.
Resultaría demasiado extenso realizar un recuento de los diferentes directorios que funcionaron durante su larga trayectoria como institución de investigación y de desarrollo agroindustrial. Pero sí resulta necesario destacar que, desde sus inicios, con la presidencia de Don Alfredo Guzmán, y hasta su actual presidente, Roberto Sánchez Loria, la Eeaoc fue dirigida por 37 directores que han sido acompañados por personalidades destacadas del sector productivo tucumano. Todas ellas trabajaron codo a codo con los muchísimos integrantes del Honorable Directorio para trazar los lineamientos necesarios a los técnicos y trabajadores de la institución en pos de la producción.
Resulta indudable que todas las directivas que se daban para su funcionamiento se apoyaban sobre los directores técnicos (DT) que dirigieron a todos los estamentos técnicos en el camino trazado a lo largo de 117 años de vida de la señera institución.
Su primer DT fue el Dr. Robert E. Blouin; y continuaron en ese camino Arthur H. Rosenfeld, William E. Cross, Erbio A. Bragadín, José Ploper, Franco A. Fogliata, Víctor Hemsy, Nicolás Dantur, Jorge A. Mariotti, José Luis Foguet, Guillermo S. Fadda, Leonardo Daniel Ploper y Hernán Salas -este último continúa con esa responsabilidad-.
Este sueño que tuvo Don Alfredo Guzmán hace 117 años permite al productor tucumano y de la región tener al alcance de la mano técnicos altamente capacitados, quienes trabajan en procura de solucionarles muchos problemas.
Todos debemos saber que el hombre de campo es una persona que permanentemente busca producir de la mejor manera posible, y enfrentando problemas de diversa índole que necesitan alguna solución técnica.
Esto hace que el hombre de campo pueda acceder de manera rápida y efectiva a todas las novedades tecnológicas, nuevas investigaciones y diferente tipo de manejo productivo que signifique hacer bien las cosas en el momento y lugar adecuado. Y en esto, la Eeaoc sigue cumpliendo esa función.
Después de 117 años de una fructífera labor, la entidad continúa al lado del productor, con las primordiales tareas de investigación y de desarrollo agropecuario.
Aquel sueño de Don Alfredo Guzmán permite que todas las novedades técnicas, investigaciones diversas, ensayos, cursos y capacitaciones generen herramientas para que el hombre de campo siga produciendo de manera eficiente y, de ese modo, pueda darle al país y al mundo más y mejores alimentos.