Desde los “Labubu” hasta los “fidget toys”, gran parte de los juguetes encontró en internet un impulso que los volvió los más deseados. Aquello se extendió con los “Squeezy Dumplings”, unos bollos al vapor exprimibles que solían venderse en una pequeña cesta de vapor de plástico que se volvió viral entre los videos de desempaquetado de cajas sorpresa y las colecciones de juguetes sensoriales. Sin embargo, un aviso de la Cámara Argentina de la Industria del Juguete (CAIJ), así como advertencias de seguridad del otro lado del mundo, señaló que estos pequeños “panes” suponían un “grave riesgo químico”.

La Subsecretaría de Defensa del Consumidor y Lealtad Comercial anunció el avance del retiro de estos tentadores artículos antiestrés en todo el país. Estos “squishies con forma de bao” apretables cuentan con cantidades de benceno superiores a las permitidas por la ley, una sustancia química cancerígena y capaz de causar irritación en la piel, los ojos, la nariz y la garganta. Específicamente, los análisis de la CAIJ notificaron que la superficie del muñeco alcanza una concentración de 20 mg/kg de benceno, superando cuatro veces el máximo aceptado de 5 mg/kg por la legislación argentina. El mayor peligro radica en que el compuesto puede ingresar al organismo por inhalación o contacto directo con la superficie corporal, aun sin ser ingerido.

Las irregularidades del Squeezy Dumpling 

En regiones como el Reino Unido y la Unión Europea —a través de los sistemas de alerta Safety Gate y la agencia OPSS— ya se había advertido sobre estos juguetes por su nivel tóxico e irregularidades en el etiquetado. En la Argentina la situación resulta similar: el Squeezy Dumpling presenta graves anomalías como la ausencia del Marcado de Conformidad, la carencia de identificación del importador responsable y la inexistencia de advertencias de seguridad en castellano en su envase, lo que imposibilita identificar a los responsables en caso de incidentes.

La denuncia que dio origen a la intervención estatal surgió de la entidad empresarial, al constatar que el producto se comercializaba masivamente tanto en plataformas digitales como en comercios físicos a nivel nacional. La alarma cobra particular relevancia debido a la proximidad de la celebración del Día del Niño (16 de agosto), época de mayor demanda de este tipo de artículos.

Los consejos del Gobierno para descartar de forma segura los juguetes Squeezy Dumpling. (Subsecretaría de Defensa del Consumidor)

Qué hacer con el el producto en casa y claves para una compra segura

Ante la presencia del muñeco en los hogares, las autoridades gubernamentales emitieron recomendaciones estrictas para su descarte seguro: se debe colocar el Squeezy Dumpling dentro de una bolsa plástica sin roturas, cerrarla e identificarla adecuadamente antes de desecharla, y lavarse bien las manos con agua y jabón tras haber estado en contacto con él.

Asimismo, desde la CAIJ recordaron a los padres las pautas esenciales para identificar un juguete seguro en las góndolas: verificar siempre que contenga los datos del importador responsable (nombre, CUIT y razón social), que posea las instrucciones y advertencias escritas en castellano, y que exhiba el Marcado de Conformidad (el código QR con la sigla AR y dos tildes). La ausencia de cualquiera de estos elementos es motivo suficiente para rechazar la compra, por más viral o económico que parezca el producto.