La continuidad de las tensiones en Oriente Medio volvió a modificar los planes de la Fórmula 1. Mientras persisten las dudas sobre la posibilidad de reincorporar el Gran Premio de Bahréin al calendario de este año, Malasia comenzó a perfilarse como una alternativa para ocupar el espacio disponible entre las carreras de Azerbaiyán y Singapur.
Bahréin debía recibir a la categoría el 12 de abril, pero la carrera fue cancelada tras el estallido de la guerra en Irán. Una semana después estaba prevista la competencia en Arabia Saudí, que también quedó fuera del programa. Esas dos bajas redujeron provisionalmente el campeonato a 22 fechas y obligaron a la Fórmula 1 a estudiar distintas opciones para completar su calendario.
El alto el fuego entre Estados Unidos e Irán había aumentado las expectativas sobre una posible recuperación de la prueba de Bahréin. El espacio más conveniente era el comprendido entre el Gran Premio de Azerbaiyán, programado para el 26 de septiembre, y el de Singapur, que se disputará el 11 de octubre.
Sin embargo, la reciente reanudación de las hostilidades en Oriente Medio generó nuevas incertidumbres. Ante ese escenario, el Circuito Internacional de Sepang comenzó a ganar terreno como una posibilidad para cubrir ese período, según indicaron en el portal The Athletic varias fuentes que pidieron mantener su identidad bajo reserva.
La ubicación del trazado malasio aparece como uno de los principales argumentos a favor de su candidatura. Sepang está situado en las afueras de Kuala Lumpur y se encuentra a menos de una hora de vuelo de Singapur. Esa cercanía permitiría reducir las complicaciones logísticas para trasladar al personal, los monoplazas y todo el equipamiento de la Fórmula 1 antes de la siguiente fecha.
Malasia ocupó un lugar estable dentro del calendario de la máxima categoría entre 1999 y 2017. Después de 19 ediciones consecutivas, el gran premio fue excluido del programa debido a las dudas sobre su viabilidad financiera a largo plazo. Max Verstappen fue el ganador de aquella última carrera disputada en Sepang.
El circuito conserva, además, varias condiciones necesarias para recibir nuevamente a la categoría. Durante su permanencia en el campeonato fue valorado por los pilotos y, tras la salida de la Fórmula 1, continuó albergando importantes competencias internacionales, entre ellas MotoGP. También mantiene la licencia de Grado 1 otorgada por la Federación Internacional del Automóvil, requisito indispensable para organizar un gran premio.
Pese a esas ventajas, el regreso de Malasia todavía está lejos de quedar confirmado. Es apenas una de las opciones que la organización analiza para reforzar el calendario de 2026 en caso de que sea necesario. Por el momento no existe un acuerdo ni se tomó una decisión definitiva.
La inestabilidad en Oriente Medio no afecta únicamente a la Fórmula 1. El Campeonato Mundial de Resistencia de la FIA también se prepara para modificar el cierre de su temporada. La competencia debía comenzar en Qatar, pero esa prueba fue aplazada y reprogramada para el 24 de octubre. La última ronda estaba prevista para el 7 de noviembre en Bahréin.
Ninguna de las dos carreras se realizará debido a la situación regional. Se espera que en los próximos días se anuncie que Barcelona, en España, y Monza, en Italia, recibirán las dos fechas finales del Campeonato Mundial de Resistencia.
La Fórmula 1, mientras tanto, todavía tiene programadas otras dos visitas a Oriente Medio antes de terminar el año. Qatar recibirá a la categoría el 29 de noviembre y Abu Dabi será el escenario de la última carrera el 6 de diciembre.
El mayor margen disponible para preparar esos eventos y organizar el transporte permitiría que la Fórmula 1 espere hasta finales de septiembre antes de resolver si mantiene ambas competencias. Ese plazo también ofrecería más tiempo para observar una posible desescalada de las tensiones.
Derek Chang, director ejecutivo de Liberty Media, empresa matriz de la Fórmula 1, había señalado en mayo que la categoría actuaría de manera “cautelosa” ante cualquier posibilidad de reprogramación. También sostuvo que las consecuencias económicas provocadas por la pérdida de carreras no modificarían la confianza de la compañía en la trayectoria del campeonato a largo plazo.
En ese escenario todavía abierto, Sepang vuelve a aparecer en el horizonte de la Fórmula 1. Nueve años después de su última carrera, Malasia podría encontrar una oportunidad inesperada para recuperar su lugar en el calendario.