Hace más de un siglo, San Mauricio tuvo todo lo que necesitaba para convertirse en una ciudad: estación de tren, capilla, escuela, banco, hotel y hasta 1.500 habitantes que apostaron su futuro a ese pedazo de llanura. Pero una serie de golpes -una decisión política que lo relegó frente a América, crisis económicas, sequías y finalmente una inundación histórica en 2001- lo convirtieron en uno de los pueblos fantasma más elocuentes del oeste de la provincia de Buenos Aires.

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Hoy, entre paredes derrumbadas y calles vacías, San Mauricio se transformó en un destino que atrae a quienes buscan algo distinto. Aquí hay una historia real, arquitectura en ruinas y la posibilidad de caminar por lo que alguna vez fue una comunidad pujante. Por eso vale la pena conocer de cerca ese pasado a través de la mirada de quien lo recorre hace años, además de saber exactamente cómo llegar hasta este rincón poco explorado de Rivadavia.

CALLES ABANDONADAS. No se ve a nadie en las calles de San Mauricio, esas mismas que en 2001 desaparecieron bajo una tremenda inundación.

“Un lugar mágico”: piropos de un historiador

Alberto Orga conoce San Mauricio como pocos y lo define como “un lugar mágico, con una fuerza especial”, donde cada ruina conserva la memoria de un pueblo que supo ser próspero. El historiador sostiene que el verdadero punto de quiebre llegó en 1910: “La designación de América como cabecera fue un duro golpe del que no se pudo sobreponer”, afirma, y atribuye el declive a decisiones urbanísticas desacertadas, sumadas a las sequías, las cenizas volcánicas y las inundaciones. Mientras recorre la antigua iglesia, la estación y el roble centenario plantado por Mauricio Duva, Orga lanza una advertencia: “Alguien dirá: aquí había un pueblo y edificaciones que ya no están, y seremos nosotros los responsables de no haberlo cuidado”..

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Cómo ir a visitarlo: dónde exactamente está San Mauricio

San Mauricio se encuentra en el extremo noroeste de la provincia de Buenos Aires, dentro del partido de Rivadavia, a unos 33 kilómetros de América (la ciudad cabecera), a pocos kilómetros del límite con La Pampa. Para llegar hay que recorrer la ruta provincial 70 y luego un corto camino de tierra. 

Tras la inundación de septiembre de 2001, la mayoría de las familias se radicó en América, donde encontraron viviendas, escuelas y posibilidades laborales. Otros vecinos se trasladaron a González Moreno o a ciudades cercanas. Hasta la campana de la iglesia fue trasladada, en este caso al Museo Histórico de Rivadavia.

PUNTO ESTRATÉGICO. Como toda ciudad, tenía su propia capilla.

Hoy, San Mauricio recibe visitantes, aunque no se trata de un destino turístico masivo ni existe infraestructura turística. Quienes llegan lo hacen principalmente por interés histórico, patrimonial o fotográfico. Eso sí, en redes sociales y blogs se pueden encontrar numerosas publicaciones que hablan de este lugar, acompañadas de fotos que parecen parte de un película de suspenso.

VIEJO CARTEL. San Mauricio fue el sueño de dos hermanos que vinieron de Italia: Mauricio y Jacinto Duva.