Cada semana recibimos muchas personas que se acercan preocupadas por su futura jubilación. Muchas de ellas ya saben que, al cumplir los 60 o 65 años, no reunirán los 30 años de aportes exigidos por la ley para acceder a una jubilación ordinaria. Lo que la mayoría desconoce es que, si la consulta se realiza con la debida anticipación, todavía existe la posibilidad de planificar una solución.
El Plan de Pago de Deuda Previsional para trabajadores en actividad representa hoy una herramienta de enorme importancia para quienes advierten que llegarán a la edad jubilatoria con años de aportes faltantes. El requisito exigido en cuanto a la edad es de 50 a 59 años las mujeres y 55 a 64 años los hombres. Su principal ventaja consiste en permitir regularizar períodos sin aportes mediante un plan de pagos que puede iniciarse varios años antes de alcanzar la edad legal para jubilarse. Cuanto antes se adhiera la persona, mayor será el plazo disponible para cancelar esa deuda y menor el esfuerzo económico mensual que deberá afrontar.
En cambio, cuando la consulta se posterga hasta los últimos meses previos a la jubilación, las posibilidades de planificación disminuyen considerablemente y el monto necesario para cancelar la deuda puede representar un importante impacto económico. Existe un aspecto fundamental que merece ser destacado: para acceder a la jubilación ordinaria, la deuda previsional debe encontrarse totalmente cancelada antes de cumplir la edad legal requerida, es decir, antes de los 60 años en el caso de las mujeres y de los 65 años para los hombres.
Por ello, el tiempo constituye un aliado fundamental. Planificar con anticipación permite llegar a la edad jubilatoria con los aportes completos, acceder a una jubilación ordinaria, percibir un ingreso previsional de carácter vitalicio y contar con la cobertura de una obra social, beneficios que brindan seguridad y tranquilidad para una nueva etapa de la vida.
Pero esta planificación no solo resulta beneficiosa para los trabajadores. También representa una herramienta de enorme utilidad para las empresas. Cada vez son más las empresas que incorporan la planificación previsional como parte de la gestión de sus recursos humanos. Conocer con anticipación la situación previsional de sus empleados próximos a jubilarse permite prever reemplazos, organizar procesos de transición y evitar que trabajadores que deberían acceder al beneficio deban prolongar su permanencia en la empresa únicamente porque les faltan años de aportes.
Por ello, resulta especialmente recomendable que las empresas revisen la situación previsional de sus empleados que se encuentran próximos a la edad jubilatoria, particularmente mujeres entre 50 y 59 años y hombres entre 55 y 64 años. Un análisis preventivo permite detectar aportes faltantes, evaluar la posibilidad de adhesión al Plan de Deuda Previsional y brindar certeza tanto al trabajador como al empleador respecto del momento en que podrá acceder a la jubilación. En definitiva, la planificación previsional dejó de ser una decisión que corresponde únicamente al trabajador. Hoy también constituye una herramienta de gestión para las empresas, que pueden anticiparse a futuras contingencias y acompañar a sus colaboradores en una de las decisiones más importantes de su vida laboral.
La jubilación no debería comenzar con una sorpresa al cumplir la edad legal. Debería ser el resultado de una planificación realizada con tiempo, que permita acceder al beneficio con la tranquilidad de haber cumplido todos los requisitos.