Los registros fotográficos que mostramos en esta oportunidad son de febrero de 2002. En aquel entonces, pese al tórrido verano que ya es un clásico en esta parte de la Argentina, Tucumán recibió muchos turistas, principalmente llegados desde la ciudad de Buenos Aires, convocados por la “naturaleza y la historia”.
Al llegar, la mayoría encontró a San Miguel de Tucumán muy parecida a su lugar natal, “pero más chica”, según testimonios publicados en LA GACETA. Les llamó la atención la arquitectura de la ciudad capital, la cantidad de autos que circulaban por sus calles, los carteles que se veían en todas partes, sobre todo en las alturas y la cantidad de restaurantes.
Como parte fundamental de esas recorridas de los turistas surgió un “clásico” de nuestra provincia: la Casa Histórica. Fue este edificio histórico el que recibió de manera incesante a la gran mayoría de los visitantes, con el Salón de la Jura como el gran atractivo. Y todos se dieron una sorpresa: en el lugar habían sido colocado maniquíes, que simulaban ser los congresales en la jornada del 9 de julio de 1816 en plena sesión. Habían sido vestidos convenientemente y procuraron darle realismo a los rostros y las expresiones.
Recuerdos fotográficos: cuando el cierre del bar El Bocha dejó un vacío en la ciudadUn detalle anecdótico: el costo de la entrada era de $2.