Elina Costantini anunció que está nuevamente embarazada, fruto de su relación con el empresario Eduardo Costantini. La confirmación llegó de manera pública a través de un video publicado en su cuenta de Instagram, donde mostró una ecografía acompañada por un mensaje de marcado tono espiritual: “Dios, sos grande. Gracias, gracias, gracias”.
La imagen del estudio refleja la emoción de la pareja en este nuevo capítulo familiar, un camino que comenzó hace siete años y que tuvo uno de sus momentos más importantes con el nacimiento de Kahlo Milagro, en enero de 2025.
Elina Fernández, la esposa de Eduardo Costantini, habló de su deseo de ser mamáLa reacción de la empresaria ante la noticia estuvo atravesada por una profunda experiencia personal y religiosa. El video difundido no solo exhibe la ecografía del bebé, sino que también pone el foco en el agradecimiento hacia una dimensión trascendente, reflejando la importancia que la fe ocupa en este proceso.
El deseo de agrandar la familia era un tema recurrente para la pareja. A comienzos de este año, Elina había expresado sus ganas de convertirse en madre por segunda vez, aunque aclaró que no existía un plazo definido.
“Nos encantaría, no sé si 2026, no creemos, pero más adelante seguro, si Dios nos acompaña, Dios nos tiene que seguir acompañando”, había señalado.
La espera y la esperanza formaban parte de ese proyecto familiar, aunque el anuncio llegó antes de lo previsto y, según sus propias palabras, como “la magia de Dios”.
El mensaje desde Miami que anticipó la noticia
El significado espiritual y emocional atraviesa cada etapa de la maternidad para Elina Costantini. En una reciente publicación realizada desde Miami, compartió una experiencia que describió como simbólica.
El llamativo ritual que "Pampita" le recomendó a Elina Costantini para quedar embarazada“Se hizo la magia de Dios”, escribió junto a una imagen en la que relató que, mientras grababa un video en la playa, el mar borró una palabra escrita sobre la arena. Luego, junto a Eduardo Costantini, ambos volvieron a escribir una sola: “DIOS”.
Ese episodio reforzó la manera en la que la pareja vivía la espera de un nuevo embarazo, atribuyendo a la divinidad el rumbo de su historia familiar.